A aquella larga noche, como es habitual,
siguió un día, en el que el Carro de Helios cabalgó, según Cervantes, y en el
que procuré evitar en lo posible a Mari Angustias, por no tener que dar
explicaciones…
Así que me afredé, (sé que es un
barbarismo que proviene de friend “…allons chicos de la Patrie…” y de Freunde y
la “Oda a la Alegría” de Schiller, que se puede leer como hermané, pero en una
novola también hay que poner alguna palabra nuova), en lo posible a la nacida
amistad con Alonso para procurar evitarla, y pasar la mañana con él haciendo
planes sobre como dar perspectivas a los cursos, y seguir hablando de cine..., pero lo
mismo que una rosa es una rosa es una rosa es… una donna es una donna es una
rosa es… no pude evitar que me invitara a su cumple ni el aceptarlo con un leve
roce de labios sobre los suyos… terminadas las clases.
Mari Angustias era hija de un número de
la policía nacional, de los grises, para entendernos -y número aquí no significa que tuviera algún tipo de clase
de mando, sino el de no tenerla-, y el Régimen les había proporcionado una
especie de chabolo donde subsistir con sus familias. En la Meseta de Orcasitas,
al sur de Madrid, y en el Pozo del Tío Raimundo, hacia Vallecas, el movimiento
cooperativista había conseguido consolidar las edificaciones que se construían
durante la noche y fines de semana de viviendas construidas por obreros para
obreros, con materiales en su mayor parte sustraídos de la empresas donde
trabajaban. Y los del gobierno que ya no sabían muy bien por donde andaba su
futuro: si perpetuar el fascismo, la alternativa era el almirante Carrero
Blanco (tan católico como inconsciente, como se demostrará para quien siga
leyendo), si reconocer a un futuro rey, que por el momento se andaba bastante
con el culo al aire, en campamento extraño… construyeron poblados para sus
adeptos de mala calidad y poco gasto.
Estamos, pues, en el cumple de Mari
Angustias, en una vivienda bastante cutre, pero muy limpia, porque las mujeres
castellanas son de limpias que ni os cuento, aunque los hombres no tanto… en
general, jajajaja
Como los grititos de la anfitriona
cuando llegaba al orgasmo me ponían de los nervios me busqué un escudero,
¿quién mejor que Pedro Francisco, además sindicalista?
- Así que de vacaciones
- Libre como un ruiseñor…
- Y, ¿tan cantor?
- Ramón no me vaciles…
- Tu hembrita se fue de vacaciones con
sus padres y yo necesito un capote, jajajaja
- ¿Hay que llevar un regalo?
- Tal vez flores… Mi regalo eres tú,
colega. Aparte la llevaré y regalaré un abanico.
Y así nos presentamos: con flores y
abanico.
Estaban de visita en casa de mi amiga
unos parientes chilenos, primos suyos, hermanos, y de edades entrepuestas a las
nuestras.
Le debieron de hacer más gracia a Mari
Angustias la media docena de claveles rojos y blancos que le ofreció Paco que
el abanico usado que le había hurtado a mi madre, y que le ofrecí, aunque
envuelto en unos lindos oropeles que habían quedado extraviados en un rincón
del armario, porque enseguida trabó charleta con él.
- Así que de Santiago -entablé
conversación con su prima Rosa-, bien lejano…
- Y vos de aquí y bien lindo.
- Gracias. ¿También voseáis por Chile?
- Y bien pronto pelearemos porque nos
quieren quitar la democracia.
- Ya veo que os hicisteis bien pronto
amigos - llegó Mari Angustias con una bandeja de bebidas escanciadas y un plato
con divesas cascarrujas: pipas de girasol, maíz tostado, cacahuhetes...
- Tienes una prima que se parece mucho
a ti, y por tanto bien reguapa…
- No nos parecemos en nada, pendón,
pero me trajiste un buen regalo, Ramón, jejejeje
- Las primas siempre se parecen -intervino
Rosa -no me le espantes...
- Ya te vale, prima… las conquistadoras
también somos las de acá, voy a poner un rock & roll para que nos
refresquemos todos.
Rosa era como la versión guapa de Mari
Angustias… la belleza está en un ápice de más… a pesar de ser de una edad
similar a la nuestra ya estaba casada y separada, e intentaba brujulear, que no
significa mucho más que intentar encontrar el Norte, o, para ella, La Estrella
del Sur.
Mientras bailábamos el Yesterday de los
Beatles llegamos a la literatura y a la Emma literaria y cenéfila, y a la “Educación
Sentimental”, es decir, a Flaubert.
Emma, una
ardiente y hermosa mujer, educada en conventos, está en busca de un cambio en
su vida y se casa con Charles Bovary sin conocerlo demasiado, esperando
encontrar la pasión que siempre rondaba su imaginaria mente. Pero el casamiento
y la pronta maternidad, la superaran y pronto conocerá a otro hombre y será
condenada por la sociedad.
- La mejor obra suya es Salambó, Rosa
- ¿Por qué?
-Porque es más natural, es el
naturalismo puro y duro.
Entonces nos llegaron los estentóreos gemidos
de Mari Angustias desde algún lugar de la casa, y en el cercano 11 de septiembre
el ataque al Palacio de la Moneda y la muerte de Salvador Allende y las
libertades democráticas en Chile.
¿Tendría la culpa de todo el beso que
no me atreví a dar a Rosa?

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