viernes, 15 de junio de 2012

23. DE HISTORIAS DE AMOR QUE NO SON LO QUE PARECEN

 
         Como el hotel no quedaba muy lejos del restaurante decidimos ir dando un paseo en la agradable brisa de la noche que había comenzado a soplar desde las cumbres del Guadarrama, refrescando un poco el tórrido calor que había estado haciendo durante todo el día. Y seguimos hablando de cine y de historias de amor.

       Love Story es un drama romántico, escrito por Erich Segal y basado en su novela homónima Love Story. Dirigida por Arthur Hiller, está protagonizada por Ryan O'Neal (Oliver), Ali MacGraw (Jenny), John Marley y Ray Milland, y es también el film en que debutó Tommy Lee Jones en un pequeño papel.
         La novela tiene un doble significado del amor, ya que también trata acerca de la relación entre Oliver y su padre. Cuando el señor Barret se da cuenta que Jenny está enferma y que su hijo le pidió ayuda económica para ella, viaja de inmediato a Nueva York, pero cuando llega Jenny ya ha muerto. En la puerta del hospital, el señor Barret le pide perdón a su hijo, y este le responde con una frase que Jenny a su vez le había dicho cuando se entero que estaba desahuciada: "Amor significa no tener que decir nunca lo siento".



         Entre las conversaciones sobre el amor y las miradas de deseo que nos lanzábamos fuimos acelerando el paso, que casi se convirtió en una carrera cuando llegamos a las proximidades del hotel.

         La habitación era amplia y tenía aire acondicionado, lo que era un alivio para quitarnos el sofoco que traíamos.
         Cuando fui a abrazarla pegó un chillido. Celia tenía la piel muy blanca y la había dado demasiado el sol, y tenía la espalda completamente quemada. Así que los inicios del deliquio amoroso comenzaron con una buena refriega de crema hidratante por su enrojecida espalda, lo que no dejaba de ser bastante erótico mientras que mi miembro se rozaba contra su trasero y se ponía cada vez más tenso.
         Como en las partes que habían estado protegidas por la braguita del bikini no tenía ningún escozor ella también se puso a colaborar en el restriegue, y su grupa era espléndida. Acabó por ponerse a cuatro patas y agachando la cabeza entre los brazos me presentó su peludo pubis. Mis dedos impregnados de crema hidratante comenzaron a explorar su interior mientras que ella inició un rítmico balanceo.
         - Estoy muy húmeda, penétrame ya -dijo al cabo de un rato, y yo fui un chico obediente. Y poco después, animado por sus jadeos, un chico feliz.


         Ya más rejados, después de algunas caricias y de comentar lo bien que lo habíamos pasado, nos pusimos a conversar, Celia tumbada boca abajo para preservar sus quemaduras de la espalda de cualquier roce y yo de lado, y un poco distanciado para poder contemplar la hermosura de su desnudez en toda su plenitud.
         - ¿No conocerás a nadie que alquile un bajo con sótano por la zona del barrio de Salamanca? -me preguntó sin venir mucho a cuento de la plática que manteníamos sobre nuestras futuras intenciones laborales.
         La pregunta me dejó un tanto descolocado y balbucí un:
         -¿Por?
         - No es para mí, es para unos amigos.
        - Pues ya son raros, con las amplias calles que hay por allí siempre sería preferible un ático con buenas vistas…
         - Tal vez lo quieran para un local comercial.
         - Entonces se trata de buscar un local comercial…
         - Pero también lo quieren para vivienda. En cualquier caso no preguntes mucho sobre el particular porque son bastante reservados…
         - Si me entero de algo por casualidad ya te cuento… Tienes un culo precioso.
        - Y tú estás más pendiente de mirarme que de atender a la conversación -y me echó mano a la verga, que estaba de nuevo erecta.

"Árbol, buen árbol, que tras la borrasca
te erguiste en desnudez y desaliento,
sobre una gran alfombra de hojarasca
que removía indiferente el viento...

Hoy he visto en tus ramas la primera
hoja verde, mojada de rocío,
como un regalo de la primavera,
buen árbol del estío.

Y en esa verde punta
que está brotando en ti de no sé dónde,
hay algo que en silencio me pregunta
o silenciosamente me responde.

Sí, buen árbol; ya he visto como truecas
el fango en flor, y sé lo que me dices;
ya sé que con tus propias hojas secas
se han nutrido de nuevo tus raíces.

Y así también un día,
este amor que murió calladamente,
renacerá de mi melancolía
en otro amor, igual y diferente.

No; tu augurio risueño,
tu instinto vegetal no se equivoca:
Soñaré en otra almohada el mismo sueño,
y daré el mismo beso en otra boca.

Y, en cordial semejanza,
buen árbol, quizá pronto te recuerde,
cuando brote en mi vida una esperanza
que se parezca un poco a tu hoja verde..."

22. ¿EXISTE UN ZABRISKIE POINT?


         Mejor cambiar de tercio y regresar al tema del cine, del que Sergio, que tal era el nombre del capo de los chilenos, era un auténtico experto, que comenzar una discusión sobre una política sobre la que tampoco estaba muy al corriente…

         Así que mientras esperábamos los postres pasamos a hacer un recorrido por las diferentes tendencias del cine europeo del momento y de cómo algunos directores de por aquí trataban de abrirse un hueco en la industria cinematográfica norteamericana. Caso de Michelangelo Antonioni, que había rodado por allí  un par de años antes una peli en el llamado “Desierto de la Muerte”, que había sido un rotundo fracaso tanto comercial como por parte de la crítica, a pesar de tener una magnífica banda sonora con música de los Pink Floyd. Tal vez porque a los de allí no les gusto nada que un italiano les viniera a dar lecciones de Contracultura.  
 
         El film se inicia con una escena en un formato similar al documental en la cual estudiantes blancos y negros discuten acerca de una inminente huelga. Mark (Mark Frechette, protagonista masculino) dice que "está dispuesto a morir" por la causa, lo que genera fuertes críticas de los estudiantes blancos. Luego de un arresto masivo en la protesta, Mark se dirige a la estación de policía con esperanzas de poder sacar a su compañero de cuarto de la cárcel bajo fianza. Los oficiales le dicen que debe esperar pacientemente, pero Mark termina dirigiéndose por sí mismo a la zona de celdas. Una vez allí, pregunta reiteradamente acerca de la posibilidad de libertad condicional bajo fianza a los oficiales, al ser rechazada su petición, grita enloquecidamente a los estudiantes encerrados, con lo cual termina siendo arrestado. Difunde su nuevo nombre como Karl Marx, mientras que el oficial a cargo tipea erróneamente "Carl Marx". Una vez libre, Mark y uno de sus amigos obtienen armas de fuego de una armería de Los Angeles, abogando que las necesitan para "defensa propia" y "proteger a nuestras mujeres".
         En un edificio de oficinas de los suburbios de Los Angeles, el exitoso ejecutivo de bienes raíces Lee Allen (Rod Taylor) revisa un comercial de televisión de Sunny Dunes, un nuevo proyecto inmobiliario estilo resort que estaba siendo desarrollado en el desierto. En lugar de actores o modelos, el hábilmente producido comercial obtenía maniquíes vestidos informalmente. En la escena siguiente, Allen habla con su socio (G. D. Spradlin) acerca del rápido crecimiento del área metropolitana de Los Angeles mientras viajan a través del denso tráfico.
         Mark se dirige a un sangriento enfrentamiento entre estudiantes y la policía. Algunos estudiantes son disparados con gas lacrimógeno y al menos uno es herido de bala. Mark agarra un arma de su bota y uno de los agentes sufre un disparo, el cual resulta ser fatal, aunque no queda claro quién efectuó el mismo. Mark escapa del campus y toma un bus hacia Hawthorne donde, luego de un fallido intento de fiar un sandwich en un negocio local, roba un pequeño avión y vuela hacia el desierto.
         Mientras tanto, Daria (Daria Halprin, la protagonista femenina), "una dulce adolescente fumadora de marihuana, con inclinaciones decentes" está manejando en el desierto en un Buick de los '50 para conocer a su jefe Lee, quien quizás sea también su amante. En el camino, Daria está buscando a un hombre que trabaje con chicos "emocionalmente alterados" de Los Angeles. Ella encuentra a los chicos cerca de una hostería en el desierto de Mojave pero ellos la agarran violentamente, intentando abusar sexualmente de ella. Daria logra escapar en su auto. Mientras está llenando el radiador con agua, está siendo vista por Mark desde el aire, roza su auto y luego vuela a menos de 5 metros de ella, quien está obligada a tirarse al suelo debido a las bruscas maniobras de Mark. Luego, ellos se reúnen en una choza de un hombre mayor, donde Mark le pide prestado dinero a Daria para comprar combustible para el avión. Ambos luego se dirigen a Zabriskie Point y hacen el amor, mientras las formaciones geológicas del lugar parecen cobrar vida en una gran orgía de arena, elaborada por The Open Theater. Más adelante, un oficial de carretera de California interroga sospechosamente a Daria. Escondido detrás de un baño portátil, Mark apunta y casi dispara al oficial, pero Daria se para en el medio de ambos con el fin de bloquear el disparo, salvando la vida de alguna forma al oficial antes de que se alejase.
         Volviendo al avión robado, lo pintan y decoran con eslóganes sarcásticos y colores psicodélicos. Daria le dice a Mark que le gustaría que viaje con ella y deje el avión, pero él cree que puede devolverlo sin consecuencias. Vuelve a Los Angeles y aterriza en el aeropuerto en Hawthorne, mientras la policía y reporteros locales lo esperaban pacientemente. Varios patrulleros lo persiguen en la pista de aterrizaje. En vez de parar completamente, Mark intenta dar la vuelta por el pasto del costado de la pista y un oficial logra dispararle causándole una muerte instantánea. 


         Pronto Daria se entera de la muerte de Mark anunciada en la radio que escuchaba en su auto, y se dirige a la casa de su jefe Lee, "un Berchtesgaden (en referencia al célebre de Hitler, también conocido como “Nido de las Águilas”) del desierto", en a lo alto de una colina de roca cerca de Phoenix, donde ella ve tres mujeres tomando sol y charlando en la piscina. Llora afligida por Mark, mientras se sumerge en la cascada arquitectónica de la casa. Lee está muy inmerso en una reunión de negocios relacionada al arriesgado pero a la vez en expansión desarrollo de Sunny Dunes. Una vez que toma un descanso, recibe cálidamente a Daria. Ella baja las escaleras sola, se dirige al cuarto de huéspedes donde dormiría, y luego de abrir levemente la puerta del cuarto, la cierra nuevamente. Desde la visión del mayordomo en el hall de la residencia, Daria se marcha sin decir una palabra. Se sube al auto, maneja unos metros y mira la casa imaginando en llamas y explotando en mil pedazos.

         Nuestros eventuales compañeros de mantel tenían que madrugar al día siguiente y se desbarató la reunión. Me ofrecí a acompañar a Celia a su residencia.
         - Sería una pena que se desaprovechara una habitación de hotel ya pagada -sugirió ella.

martes, 12 de junio de 2012

21. SOBRE DIVERSAS FORMAS DE ENTENDER LAS FIESTAS GALANTES


         La noche era cálida, por no calificarla de tórrida, y no apetecía para nada entrar en un local cuando acabábamos de salir de uno, así que decidimos sentarnos a repostar en la terraza de un restaurante cercano. Era muy elegante y tenía la mantelería a cuadros blancos y azules, lo que evocó su tierra a Celia.

         - Procedo de Donostia, y los manteles me recuerdan la bandera de mi ciudad…
         - Esto tiene toda la pinta de ser muy caro -la interrumpió Juan Carlos-, y los tres somos estudiantes, mejor buscamos una pizzería.
         - No te preocupes, ya dije que yo invito. Procedo de una familia de industriales y mi padre me pasa una buena subvención.
         - Y, ¿te alojas en el hotel? -la pregunté.
         - No, es una invitación que me hizo un amigo… que como viste nunca llegó. Me alojo en una residencia para señoritas que me pilla más cerca de la universidad. Pero la habitación del hotel está pagada por esta noche -me sonrió con picardía.
         Y como llegaba el camarero con los gazpachos que habíamos pedido como entrantes se interrumpió la conversación.
         Nuestra reciente amiga era muy atractiva y había algo que no me cuadraba. Pero mejor dejarse de preguntas y disfrutar del momento, y buscar una conversación menos íntima.
         - Todo este colorido que tiene el gazpacho, con las diferentes tonos de verde y blanco, ya sabéis el verde oscuro del pimiento y el claro del pepino, la cebolla siempre tan blanca y el pan con su gama de tonos ocres,  y todo sobre un fondo rojizo que siempre es diferente, me recuerdan una peli que he visto hace unos días: “Les Fêtes Galantes”, de René Claire, en la que experimenta sobre el color tratando de realizar sobre la pantalla cuadros de Watteau al tiempo que cuenta la historia.
         - Oí hablar de ella y parece que no tiene muy buenas críticas -afirmó Celia.
         - Es una constante en la cinematografía de Claire, desde su “Entreacto” con música de Erik Satie.

         - Siempre demasiado vanguardista, me gusta más el cine como entretenimiento.
         - A mí también -intentó Juan Carlos meterse en la conversación.
         - Pero ha tocado todos los palos, y tiene alguna comedia muy buena como “A nosotros la Libertad” -seguí a lo mío.  

         En una de las mesas fronteras a la nuestra se habían sentado tres jóvenes que tenían toda la pinta de ser “maderos”, y no sé si por mi referencia a la libertad o por lo muy estupenda que estaba Celia se creyeron con derecho a inmiscuirse en la conversación. Pero el acento les delató, no eran de aquí, sino chilenos, que, como después nos contaron, se encontraban haciendo un curso de especialización por las Españas en… no nos lo contaron, pero un par de meses después nos enteramos…
         En realidad eran simpáticos, y uno de ellos también cinéfilo, así que acabamos por juntar las mesas y tener una entretenida conversación sobre las realidades y las cinematografías que  a la vez nos unían y nos separaban.
         Como siempre es mejor tratar de lo que te une que de lo que te separa acabamos por hablar de la comedia musical gringa mientras saboreábamos un lenguado a la plancha que les recomendé…
         - ¿Cómo va por Chile? -lancé al azar.
         - Los días de Salvador Allende están contados -recogió el guante uno de ellos, que debía de ser el sargento de la tropilla.
         - Y, ¿quién es tal personaje? -preguntó Juan Carlos, que diferente al resto de la opinión culinaria del grupo, había optado por un turnedó, y lo saboreaba con deleite sin prestar mucha atención a la conversación.
         - Un comunista.
         - Un cabrón.
         -Un pretencioso salvapatrias que está del lado de la indiada.
         - ¡Joder! - casi se atraganta Juan Carlos con su pedazo de carne en la boca -¿me sirves un poco más de vino, Ramón?

lunes, 4 de junio de 2012

20. DE DIFERENTES PASIONES QUE SE VIENEN Y SE VAN DE UN DÍA PARA OTRO.


         El hotel Don Quijote, en la actualidad reconvertido en Residencia Militar, está emplazado muy cerca del Polideportivo de Francos Rodríguez, por lo que era muy fluida la comunicación entre los empleados deportivos de uno y otro centro. Era un hotel de lujo que disponía de gimnasio y de piscina climatizada, que además de ser uso para los hospedados era de utilización pública previo pago de entrada, lo que permitía que tuviera algo de vidilla, porque en sí era poco utilizada por los que se alojaban allí, ya que la cultura del agua se encontraba muy poco desarrollada, y todavía quedaban años para que se pusieran de moda los spas y diversos espacios acuáticos, tipo balnearios, baños turcos, playas artificiales...

 
         A pesar de estar abierta al público exterior seguía siendo de muy poca utilización y raro era ver en la pileta a más de tres personas a la vez, lo que para un salvavidas resultaba sumamente aburrido, así que siempre me quedó la duda de si la boda del hermano era una disculpa que se había inventado nuestro amigo para librarse de un domingo de tedio. A media mañana aún hubo algo de actividad, aunque más bien en la zona del solárium, donde varias señoras se tostaban embadurnadas en cremas bronceadoras, todavía desinformadas de lo que eran los canceres de piel y que lo de la vitamina D está muy bien, pero mejor que antes de que se ponga a tiro para que la asimile la melanina que las radiaciones solares se vean obligadas a detenerse por alguna barrera de protección, y si el factor de protección es elevado mucho mejor. La típica contradicción del ser humano, que los negros, como Mikel Jackson, quieren ser albinos y los de tez blanca tostados, como una guapa muchacha de unos veintipocos años, que se achicharraba durante un rato al sol, hasta que el calor la obligaba a refrescarse con un baño, y se removían las tranquilas aguas del vaso y mi conciencia para vencer el sopor, porque nadaba bastante regular. “Y en este mundo traidor todos sueñan lo que son aunque ninguno lo entienda…” decía Pedro Calderón de la Barca.

         Porque uno de mis entretenimientos favoritos cuando la situación era tediosa y la obligación me impedía cambiar de actividad era repasarme los monólogos de Segismundo… Y también soñar…
         “- Mira que si se traga un puche de agua y la tengo que salvar -cambiaba el monólogo por la actualidad en que vivía-, y después el boca a boca, y todo eso…”
         Tres niños que se zambulleron a la vez, y nunca supe de donde procedieron, me salpicaron agua regresándome a la realidad. Y su mamá al diálogo auditivo:
         - Usted por aquí, Ramón.
        - Ya ve, doña Elena, haciendo una sustitución a un compañero, y ¿usted?
         - Los domingos hay mucha gente en el polideportivo y los chicos no pueden nadar, así que me los traigo aquí, y de paso cambiamos un poco de ambiente…
         - Este hasta el momento era bastante aburrido.
         “Yo sueño que estoy aquí de estas prisiones cargado, y soñé que en otro estado más lisonjero me vi…” 

         Elena tenía una retahíla de hijos, y una de sus hijas, Raquel, era una de mis alumnas más aventajadas, así que cuando, entrabado en la plática con ella me desentendí por un momento de la pileta, fue la hija la que ayudó a Celia, la desconocida tostada, a salir de una dificultad, y no me resultó difícil entablar amistad con ella, siempre que hay intermediarios son más fluidas las relaciones entre una hembra y un varón que se acaban de conocer.

         Según me contó después, Celia había venido al hotel por una cita con alguien que no acudió, y se encontraba un poco desorientada y sin tener planificado lo que haría por la tarde. Por mi parte, había quedado con Juan Carlos para ir al cine, así que la invité a acompañarnos.
         - La peli que teníamos proyectado ver se llama “Pasión”, y es de un director sueco, Igmar Bergman, y en versión inglesa, si quieres buscamos otra alternativa…
         - Ya he visto alguna peli suya, en blanco y negro, una con referencias bíblicas.
         - Sí, cuando rompió “El Séptimo Sello” muy a lo Apocalipsis de San Juan de Patmos… de ésta me contaron que era en color, y que el director recurre a sus actores habituales. Debe ser una especie de sicodrama. 

         La sinopsis que nos dieron a la entrada del cine tampoco ayudaba mucho a comprender los motivos del argumento: “Andreas es amigo de una pareja casada, Eva y Elis (amigos mutuos de Anna), que también están en medio de desórdenes psicológicos. Elis es un fotógrafo que organiza su trabajo basado en las emociones. Eva siente que Elis se ha cansado de ella y tiene problemas para dormir. Una noche mientras que Elis está de viaje, Eva visita a Andreas, que como ella está aburrido y solitario. Escuchan música y beben vino, lo que les facilita poder hacerse confesiones, y finalmente Eva duerme durante varias horas. Cuando ella despierta, tienen sexo. Después, explica que, durante su único embarazo hace años, fue al hospital para tratar su insomnio. La medicina que le ayudó a su enfermedad mató al niño. Esto les permite tener un momento de afinidad emocional.”

         - Puede que las relaciones que nos esperan por aquí en el futuro también sean tan complicadas- comentó Juan Carlos a la salida del cine.
         - ¿No os apetece cenar? Yo me muero de hambre -nos invitó Celia.