viernes, 15 de junio de 2012

22. ¿EXISTE UN ZABRISKIE POINT?


         Mejor cambiar de tercio y regresar al tema del cine, del que Sergio, que tal era el nombre del capo de los chilenos, era un auténtico experto, que comenzar una discusión sobre una política sobre la que tampoco estaba muy al corriente…

         Así que mientras esperábamos los postres pasamos a hacer un recorrido por las diferentes tendencias del cine europeo del momento y de cómo algunos directores de por aquí trataban de abrirse un hueco en la industria cinematográfica norteamericana. Caso de Michelangelo Antonioni, que había rodado por allí  un par de años antes una peli en el llamado “Desierto de la Muerte”, que había sido un rotundo fracaso tanto comercial como por parte de la crítica, a pesar de tener una magnífica banda sonora con música de los Pink Floyd. Tal vez porque a los de allí no les gusto nada que un italiano les viniera a dar lecciones de Contracultura.  
 
         El film se inicia con una escena en un formato similar al documental en la cual estudiantes blancos y negros discuten acerca de una inminente huelga. Mark (Mark Frechette, protagonista masculino) dice que "está dispuesto a morir" por la causa, lo que genera fuertes críticas de los estudiantes blancos. Luego de un arresto masivo en la protesta, Mark se dirige a la estación de policía con esperanzas de poder sacar a su compañero de cuarto de la cárcel bajo fianza. Los oficiales le dicen que debe esperar pacientemente, pero Mark termina dirigiéndose por sí mismo a la zona de celdas. Una vez allí, pregunta reiteradamente acerca de la posibilidad de libertad condicional bajo fianza a los oficiales, al ser rechazada su petición, grita enloquecidamente a los estudiantes encerrados, con lo cual termina siendo arrestado. Difunde su nuevo nombre como Karl Marx, mientras que el oficial a cargo tipea erróneamente "Carl Marx". Una vez libre, Mark y uno de sus amigos obtienen armas de fuego de una armería de Los Angeles, abogando que las necesitan para "defensa propia" y "proteger a nuestras mujeres".
         En un edificio de oficinas de los suburbios de Los Angeles, el exitoso ejecutivo de bienes raíces Lee Allen (Rod Taylor) revisa un comercial de televisión de Sunny Dunes, un nuevo proyecto inmobiliario estilo resort que estaba siendo desarrollado en el desierto. En lugar de actores o modelos, el hábilmente producido comercial obtenía maniquíes vestidos informalmente. En la escena siguiente, Allen habla con su socio (G. D. Spradlin) acerca del rápido crecimiento del área metropolitana de Los Angeles mientras viajan a través del denso tráfico.
         Mark se dirige a un sangriento enfrentamiento entre estudiantes y la policía. Algunos estudiantes son disparados con gas lacrimógeno y al menos uno es herido de bala. Mark agarra un arma de su bota y uno de los agentes sufre un disparo, el cual resulta ser fatal, aunque no queda claro quién efectuó el mismo. Mark escapa del campus y toma un bus hacia Hawthorne donde, luego de un fallido intento de fiar un sandwich en un negocio local, roba un pequeño avión y vuela hacia el desierto.
         Mientras tanto, Daria (Daria Halprin, la protagonista femenina), "una dulce adolescente fumadora de marihuana, con inclinaciones decentes" está manejando en el desierto en un Buick de los '50 para conocer a su jefe Lee, quien quizás sea también su amante. En el camino, Daria está buscando a un hombre que trabaje con chicos "emocionalmente alterados" de Los Angeles. Ella encuentra a los chicos cerca de una hostería en el desierto de Mojave pero ellos la agarran violentamente, intentando abusar sexualmente de ella. Daria logra escapar en su auto. Mientras está llenando el radiador con agua, está siendo vista por Mark desde el aire, roza su auto y luego vuela a menos de 5 metros de ella, quien está obligada a tirarse al suelo debido a las bruscas maniobras de Mark. Luego, ellos se reúnen en una choza de un hombre mayor, donde Mark le pide prestado dinero a Daria para comprar combustible para el avión. Ambos luego se dirigen a Zabriskie Point y hacen el amor, mientras las formaciones geológicas del lugar parecen cobrar vida en una gran orgía de arena, elaborada por The Open Theater. Más adelante, un oficial de carretera de California interroga sospechosamente a Daria. Escondido detrás de un baño portátil, Mark apunta y casi dispara al oficial, pero Daria se para en el medio de ambos con el fin de bloquear el disparo, salvando la vida de alguna forma al oficial antes de que se alejase.
         Volviendo al avión robado, lo pintan y decoran con eslóganes sarcásticos y colores psicodélicos. Daria le dice a Mark que le gustaría que viaje con ella y deje el avión, pero él cree que puede devolverlo sin consecuencias. Vuelve a Los Angeles y aterriza en el aeropuerto en Hawthorne, mientras la policía y reporteros locales lo esperaban pacientemente. Varios patrulleros lo persiguen en la pista de aterrizaje. En vez de parar completamente, Mark intenta dar la vuelta por el pasto del costado de la pista y un oficial logra dispararle causándole una muerte instantánea. 


         Pronto Daria se entera de la muerte de Mark anunciada en la radio que escuchaba en su auto, y se dirige a la casa de su jefe Lee, "un Berchtesgaden (en referencia al célebre de Hitler, también conocido como “Nido de las Águilas”) del desierto", en a lo alto de una colina de roca cerca de Phoenix, donde ella ve tres mujeres tomando sol y charlando en la piscina. Llora afligida por Mark, mientras se sumerge en la cascada arquitectónica de la casa. Lee está muy inmerso en una reunión de negocios relacionada al arriesgado pero a la vez en expansión desarrollo de Sunny Dunes. Una vez que toma un descanso, recibe cálidamente a Daria. Ella baja las escaleras sola, se dirige al cuarto de huéspedes donde dormiría, y luego de abrir levemente la puerta del cuarto, la cierra nuevamente. Desde la visión del mayordomo en el hall de la residencia, Daria se marcha sin decir una palabra. Se sube al auto, maneja unos metros y mira la casa imaginando en llamas y explotando en mil pedazos.

         Nuestros eventuales compañeros de mantel tenían que madrugar al día siguiente y se desbarató la reunión. Me ofrecí a acompañar a Celia a su residencia.
         - Sería una pena que se desaprovechara una habitación de hotel ya pagada -sugirió ella.

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