miércoles, 8 de agosto de 2012

28. EN DONDE CON UN DISCRETO ENCANTO PROPIO DE LA BURGUESÍA SE PONE FIN A LA PRESENTE NOVOLA.



         A primeros de noviembre se celebra el Día de Difuntos, en el que es costumbre que se lleven flores a los cementerios para adornar las tumbas de los familiares, con lo que por esas fechas suelen quedar muy hermosos, con los monumentos funerarios adornados. También, como es día feriado, es una buena ocasión para si queda cerca de un domingo hacer un puente laboral, y Alonso aprovechó aquel para invitar a pasar unos días a Madrid a Marlene, con la que seguía en continua relación postal y telefónica. Invento, este último, que por fin habían decidido mis padres instalar en casa, lo que le permitió a Alonso informarme de la noticia y concertar una cita con ellos. 

         - ¿Si conoces algún lugar agradable que pueda competir con las cuevas donde ellas nos llevaban en Paris?
       - Se me ocurre el “Oliver”, que tiene un piano en el sótano, ya estuvimos alguna vez este verano.
         - Me parece apropiado… antes tenemos intención de ir al cine a ver la última de Buñuel, si te quieres apuntar…

         Aunque la censura continuaba tan férrea como en años anteriores y Luis Buñuel estaba considerado como un director maldito por los entes gubernativos El discreto encanto de la burguesía había ganado el Oscar en 1972 a la mejor película extranjera, representando a Francia, y no habían podido desviar su proyección, aunque sólo autorizaran su versión original en francés y en salas de Arte y Ensayo. Buñuel deseaba filmar la película en España, mas no le fue posible por la censura franquista. En el filme se entremezclan las realidades con los sueños hasta conseguir un entramado en el que es difícil separar lo real de lo soñado:
         Don Rafael Costa (interpretado por Fernando Rey), embajador de Miranda (un imaginario país latinoamericano), y el matrimonio Thévenot están invitados a cenar en casa del matrimonio Sénechal (interpretados por Stephane Audran y Jean-Pierre Cassel), les acompaña la hermana pequeña de la señora Thévenot, que es muy sensible a las bebidas alcohólicas. Pero ha habido una confusión de fechas y ni el señor Sénechal se encuentra en casa ni hay cena preparada, y los cinco deben ir a un restaurante. Al llegar se dan cuenta de que no podrán cenar porque el dueño del lugar ha muerto aquella misma tarde. A partir de este momento, las reuniones entre este selecto grupo de burgueses se verán interrumpidas por una serie de eventos extraordinarios, algunos reales y otros producto de la imaginación de los personajes.

         En realidad lo que une al embajador con los empresarios vernáculos es que funciona como camello de cocaína aprovechando la inmunidad de la valija diplomática, y Buñuel, a partir de estas premisas, aprovecha para ir lanzando sutiles ataques hacia la doble moral del Estado, la Iglesia y el Ejército burgueses, trufados con las diversas formas que los humanos tenemos de entender el sentimiento de la muerte, y aunando la comicidad con la poesía. En los aspectos técnicos, se inventa el ruido de fondo (paso de un avión, teclear de una máquina de escribir,…) cuando quiere que el espectador no se enteré de alguna frase dicha por los actores que podría resultar demasiado polémica, una especie de autocensura que provoca el efecto contrario, pues cada cual puede darle a la frase según sus propias ideas un sentido más fuerte que el que hubiera escuchado.

         Mientras comentábamos algunos de estos aspectos de la película que acabábamos de visionar llegamos al “Oliver”. Era éste un pub con claras influencias anglosajonas que estaba de moda en el mundillo intelectual del momento y donde no era difícil encontrar a algún escritor, pintor o cineasta de prestigio. Me lo dieron a conocer los de la pandilla de Pepu, y como el ambiente era agradable y la música suave lo daba a conocer a mis amistades. 
        Se desarrollaba en un esquinazo con ochava y en dos niveles, el de calle con la barra y mesas alrededor junto a las cristaleras de las fachadas, y el sótano presidido por un piano situado en un pequeño escenario y una mínima pista de baile. La decoración era en azules pálidos y dorados, y las luces indirectas. Y hablo en pasado porque en la actualidad es un restaurante del tipo hamburguesería… Los tiempos están cambiando, que diría Bob Dylan.
         Marlen era hija de exiliados republicanos españoles por lo que, a pesar de ser parisina, hablaba en un muy correcto castellano sin ningún tipo de acento. Estábamos sentados en una mesa lateral del sótano en espera de que comenzara la actuación del pianista y la música ambiental corría a cargo de Leonard Cohen.
         - Parece que por aquí siguen tan salvajes como de costumbre, han rehabilitado la pena de muerte y tienen un Presidente de Gobierno, el almirante Carrero Blanco, del más puro estilo franquista.
         - Para trabajar como vendedora de ropa estás bastante puesta en política -comenté tras de atragantarme con el sorbo de cerveza que tenía en la boca.
         - Mi padre sigue con sus ideas y me mantiene bien informada -explicó Marlen.
         Alonso, que la tenía echado un brazo sobre los hombros la atrajo hacia sí y la dio un beso en la frente.
         - ¡Ay, mi revolucionaria! Por ahí afuera no acabáis de entender las profundas transformaciones que tiene esta sociedad, y que el fin de la Dictadura está más cerca que lejos…
         - Pues parece todo lo contrario -se desasió ella del abrazo.
         - Corren malos tiempos para la lírica -eché mano a Bertold Brecht para restablecer la armonía -, estamos en un momento de involución global, tenemos el caso de Chile, se comenta que Pablo Neruda se murió de pena en su Isla Negra.
         “Puedo escribir los versos más tristes esta noche,
         Escribir, por ejemplo,
         La noche está estrellada…”

         Y tras de aquella noche Marlen volvió a su Paris, Alonso a sus trucos televisivos y yo a la universidad.
         Estábamos celebrando el último día de curso antes de las vacaciones navideñas, había algo de cava y algunas cascarujas, uno de los profes progres había consentido en posponer el examen que teníamos esa mañana hasta el regreso vacacional, y nos había cedido su aula para el festejo… Entonces irrumpieron los grises y nos desalojaron de malos modos entre exabruptos.

         Nadie comprendía nada pero salimos ligeritos y en la Avenida de la Complutense nos fuimos juntando con una riada procedente de otras Facultades y Escuelas Técnicas, que también habían sido desalojados de sus propios festejos, mientras una riada de furgones policiales iban arriba y abajo haciendo tañer sus locas sirenas.

         Después me enteraría que el Presidente de Gobierno, don Luis Carrero Blanco, había muerto en un atentado en el que habían hecho estallar una gran carga de explosivo bajo su coche en una calle del Barrio Salamanca, y me acordé de que mi desconocida Celia me había preguntado si sabía de alguien que alquilara un bajo con sótano por aquella zona para unos amigos suyos. Coincidencias, tal vez.

domingo, 5 de agosto de 2012

27. DE PAPILLON Y OTRAS MARIPOSAS EN EL METROPOLITANO



         El viaje a Paris estuvo lleno de aventuras iniciáticas, más para Alonso, que se enamoró perdidamente de Marlen, una amiga de la prima de Dolfo, que disponía de un automóvil y se convirtió en nuestra guía en la noche de la ciudad circulando a una velocidad bajo los subterráneos colindantes con el Sena de auténtico vértigo, así que cuando años después contemplé por la tele los despojos del accidente de Lady Diana, me admiré de seguir aún con vida.

         Para dormir nos ofreció compartir su pequeño apartamento, en realidad a Alonso compartir también la cama… pero tampoco se duerme tan mal en un sofá si has pasado un día ajetreado y bien acompañado.


        
         Por el día, Marlene trabajaba en una boutique, embelleciendo con ropas elegantes a parisinas y forasteras, y yo arrastraba de museo en museo a un ojeroso Alonso que llegó a abominar la pintura impresionista. Nuestra dieta alimenticia hasta la puesta de sol consistía en sendas baguettes con patés y quesos del país, regadas con vino de Bourdeos sin marca, que comprábamos en cualquier supermarché y degustábamos en el parque que mejor nos venía a la mano, en espera de la atención nocturna de nuestras anfitrionas. Y los días pasaron tan rápidos que en un visto y no visto nos vimos subidos en el tren Puerta del Sol de regreso a casa, una demostración más de que el sentido del tiempo es sicológico, y a las ocupaciones cotidianas: Alonso al visionado de películas y yo a la universidad.

         - Tiene que ser aburrido pasarse toda la jornada visionando bodrios…
      - Te aseguro que lo es, por eso en vez de comprobarlas junto a mi compañero de trabajo nos vamos turnando, a no ser que sea una interesante y, entonces, la disfrutamos juntos. Este trabajo también tiene otros alicientes paralelos -comenzó a confesar Alonso. Desde la célebre madrugada de la piscina habíamos intercambiado bastante información sobre nuestras ideas políticas y sociales. El había sido alumno en la universidad de don Enrique Tierno Galván, gran profesor de ideas sociales avanzadas que le costaron que durante un tiempo estuviera apartado de su cátedra y que, años después, llegaría a ser Alcalde de Madrid, y el pensamiento ideológico de mi amigo se movía por las esferas de su maestro, aunque nunca acabara de reconocerlo porque los tiempos no estaban para presumir de ideales avanzados -. ¿No sé si contártelo?
         Íbamos sentados en pasajes paralelos, y el traqueteo del tren invitaba a la somnolencia, por lo que a nuestro alrededor la gente dormitaba y era difícil que nadie escuchara nuestra conversación. No obstante Alonso echó una visual al entorno antes de proseguir en voz más baja:
         - Cuando hay oportunidad de que se proyecte una película interesante frente a un bodrio programado le ponemos a éste tantos impedimentos de falta de calidad en tramos de visionado y sonido que no tienen más remedio que cambiar la programación -y sus ojos claros chispeaban de malicia.
         - ¿No tenéis miedo a que algún día os descubran el truco?
         - En la “Casa” -era así como denominaban en el argot sus empleados a los estudios del medio televisivo- hay mucho relajo y el responsable de la supervisión está más preocupado por trepar escalones confraternizando de despacho en despacho, o en la cafetería, que por realizar su labor…
        
        El curso comenzó demasiado pronto para mi gusto, supongo que también para mis compañeros de clase, y, sin saber cómo, nos vimos envueltos en la vorágine de la rutina diaria. Y de las amistades habituales, del 93 y de fuera de él. Y de los hábitos cinéfilos.

         Mariana me acompañó a visionar una peli que tuvo mucha fama por aquellas fechas al cine Metropolitano.
             Papillon es una película de 1973 dirigida por Franklin J. Schaffner, que ya había tenido un gran éxito con “El Planeta de los Simios” y con “Patton”, y que estaba protagonizada por Steve McQueen, actor muy taquillero, y Dustin Hoffman, que se dio a conocer en “El Graduado” y ya había interpretado algunos grandes papeles. La cinta, con guión de Dalton Trumbo, está basada en la novela escrita por Henri Charrière en 1969.


         Condenado a cadena perpetua por un crimen que afirma no haber cometido, Henri Charrière, es enviado al exilio en las colonias penitenciarias de Guayana Francesa y la Isla del Diablo. Conocido por su apodo de Papillon, debido al tatuaje de una mariposa que lleva en el pecho y que simboliza la libertad, Charrière dedica todo su tiempo y energía a escaparse con sus amigos y compañeros de cárcel, entre ellos Degà. Un día, recibe un castigo y se encuentra incomunicado durante dos largos períodos. Tras trece años de detención salvaje, su coraje y su fe indestructibles lo llevarán a la libertad.

         Tanto la novela como la película pueden considerarse obras de denuncia, ya que al tiempo que descubren las entrañas del sistema penitenciario de las colonias francesas, muestran algunos aspectos crudos y tortuosos del trato a los prisioneros, de las torturas tantos físicas como psicológicas, además del esfuerzo que el espíritu humano, en este caso representado por el mismo Papillon, hace por adaptarse a un medio altamente hostil, que ofrece pocas posibilidades a la supervivencia, un ambiente aislado del mundo, en medio de pantanos pestíferos y malsanos, en cárceles subhumanas, ardientes y oscuras, con celadores insensibles y crueles. Pero sobre todo, es de destacarse la persistencia por alcanzar la libertad, por defender el poco de dignidad humana que puede conservarse en la cárcel, incluso exponiendo la vida a cambio de ella. Todo esto en su conjunto explicaría el éxito de la novela y la película.

         Terminada la proyección, después del verano tan movidito en lo sexual que había tenido, en medio de los besitos y achuchones con que solíamos despedirnos le hice ciertas proposiciones a Mariana, que ella rechazó muy airada, con lo que pude comprender que me encontraba ante otro tipo de mariposa.
       
         Pocos días después Pedro Francisco, que continuaba con sus actividades sindicales, me convenció para que le acompañara a visitar al Ebanista, que continuaba pudriéndose en la cárcel de Carabanchel con grandes deseos de revolotear de nuevo en la calle como una mariposa. Se encontraba bastante preocupado por un suceso que apenas si había tenido difusión en los noticieros pero que después tendría unas amplias repercusiones: la detención del anarquista Salvador Puig Antich acusado del asesinato de un inspector de policía.
         - Le van a juzgar por el procedimiento militar y, aunque parece que no hay pruebas de que sea él el autor de los disparos, lo más probable es que sea condenado a muerte…
        
         Y así fue, a pesar de las muchas manifestaciones que se hicieron fuera y dentro del país a favor de la conmutación de la pena capital, y hasta de la petición que el Papa de Roma hizo en este sentido. En abril del año siguiente fue ejecutado por el procedimiento llamado “garrote vil”. Todo el proceso fue llevado años después a la pantalla por el director Manuel Huerga en la película Salvador.

viernes, 20 de julio de 2012

26. SOBRE EL JINETE FÁCIL Y EL CAMINO A PARÍS



         El caso es que a pesar de todos mis deliquios cinéfilos, políticos, amorosos y laborales acabé el curso y me quite las asignaturas pendientes… tal vez con la intervención de Cibeles, que como Reina de las Aguas y las Fuentes les da aire a sus bienamados que la tienen como su protectora. 

      También terminaron los cursillos de natación, con un acto que denominaba clausura, y que consistía en una exhibición de lo “mucho” que había aprendido el alumnado, con asistencia de los familiares de la chiquillería y de alguna autoridad municipal, que tras de dar algún trofeo o medalla a los alumnos más aventajados, aprovechaba la ocasión para darse un baño de multitudes y pronunciar un discursillo al respecto de lo mucho que desde el franquismo se hacía por la Educación, el Deporte, el Bienestar Social y la Convivencia Cívica… 


         Entre aportaciones culinarias de las mamás del alumnado, y alguna aportación pecuniaria del profesorado para refrescos, después se organizaba una fiestecilla, que terminaba con un baile, con música aportada por un tocadiscos y vinilos en los que no faltaban las canciones de actualidad que habían formado parte de la amenización de las tablas de gimnasia deportiva y rítmica y del ballet acuático.

         - ¡Por fin lo terminamos, una vez más! -suspiró Alonso.
         - No del todo, pasado mañana es la Clausura General en la Casa de Campo, y han elegido mi ballet para representar esta instalación… con la presencia del Alcalde, ¡ufff!
         - Sí han optado por lo progre… “Una Odisea del Espacio”…
        - Tiene similitudes, pero la música del ballet es “Polar”, de Luis de Pablo.
       - Es lo mismo, Ramón, estos aperturistas de fin de semana nunca dejarán de ser lo que son, y perdón por el pareado… ¿Tienes intención de hacer alguna cosa hasta que comience el curso universitario?
         - Una prima de Dolfo me invitó a visitar Paris, pero como vive con sus padres me tendría que buscar un alojamiento alternativo.
     - Paris, siempre Paris, jajajaja Tengo algún pariente por allí, ya encontraremos algo, me apunto a la excursión, así podremos ver buen cine sin censuras.

      Ante la contestación y división de la sociedad estadounidense, los acuerdos de paz de París en 1973 supusieron la retirada de las tropas estadounidenses y el cese de su intervención directa, pero no lograron poner fin al conflicto. Éste prosiguió hasta que, en 1975, tras la toma de Saigón, se forzó la rendición incondicional de las tropas sudvietnamitas y la unificación del país, bajo el control del gobierno comunista de Vietnam del Norte, con el nombre de la República Socialista de Vietnam, el 2 de julio de 1976.

       Easy Rider es una película estadounidense de 1969, del género road movie, dirigida por Dennis Hopper, protagonizada por Peter Fonda, Dennis Hopper y Jack Nicholson en los papeles principales. Ganadora de numerosos premios y nominada a otros tantos más.
      Wyatt (Peter Fonda) y Billy (Dennis Hopper) son dos jóvenes que se embarcan en un viaje cruzando Estados Unidos con el objetivo de asistir al carnaval Mardi Gras (Realmente son contratados como contrabandistas de droga). Se compran unas motocicletas y emprenden un viaje en el que conocen diversas caras de la sociedad estadounidense.


         En el camino se encuentran a diversos y poco habituales personajes, un ranchero y su familia, un autoestopista hippie, acaban siendo arrestados en un pueblecito por desfilar sin un permiso, donde conocen a un abogado borracho que les saca de la cárcel y luego decide unirse a ellos.

         Desde el momento de su estreno se convirtió en referencia para toda una generación de moteros y simpatizantes de la contracultura estadounidense. Su inesperado éxito llevó a su director a un relativo estrellato que no administró bien, pues como modesta producción independiente, fue una de las más taquilleras de esos años, recaudando 100 veces más de su coste inicial.
         Su importancia histórica es indiscutible y se convirtió en uno de los precedentes del nuevo cine estadounidense que se hizo en la década de 1970.
         La banda sonora, con temas de Byrds, Steppenwolf, The Band y Jimi Hendrix, que cedieron los derechos de las canciones (caso único inaudito en la historia del rock), es igualmente importante pues ayuda a crear el tono libertario del filme.

lunes, 9 de julio de 2012

25. DE LAS MIL DIFERENTES FORMAS EN QUE SE PUEDE MORIR Y DE EMMA BOVARY



         A aquella larga noche, como es habitual, siguió un día, en el que el Carro de Helios cabalgó, según Cervantes, y en el que procuré evitar en lo posible a Mari Angustias, por no tener que dar explicaciones…

         Así que me afredé, (sé que es un barbarismo que proviene de friend “…allons chicos de la Patrie…” y de Freunde y la “Oda a la Alegría” de Schiller, que se puede leer como hermané, pero en una novola también hay que poner alguna palabra nuova), en lo posible a la nacida amistad con Alonso para procurar evitarla, y pasar la mañana con él haciendo planes sobre como dar perspectivas a los cursos, y seguir hablando de cine..., pero lo mismo que una rosa es una rosa es una rosa es… una donna es una donna es una rosa es… no pude evitar que me invitara a su cumple ni el aceptarlo con un leve roce de labios sobre los suyos… terminadas las clases.

 
         Mari Angustias era hija de un número de la policía nacional, de los grises, para entendernos -y número aquí no significa que tuviera algún tipo de clase de mando, sino el de no tenerla-, y el Régimen les había proporcionado una especie de chabolo donde subsistir con sus familias. En la Meseta de Orcasitas, al sur de Madrid, y en el Pozo del Tío Raimundo, hacia Vallecas, el movimiento cooperativista había conseguido consolidar las edificaciones que se construían durante la noche y fines de semana de viviendas construidas por obreros para obreros, con materiales en su mayor parte sustraídos de la empresas donde trabajaban. Y los del gobierno que ya no sabían muy bien por donde andaba su futuro: si perpetuar el fascismo, la alternativa era el almirante Carrero Blanco (tan católico como inconsciente, como se demostrará para quien siga leyendo), si reconocer a un futuro rey, que por el momento se andaba bastante con el culo al aire, en campamento extraño… construyeron poblados para sus adeptos de mala calidad y poco gasto.

         Estamos, pues, en el cumple de Mari Angustias, en una vivienda bastante cutre, pero muy limpia, porque las mujeres castellanas son de limpias que ni os cuento, aunque los hombres no tanto… en general, jajajaja
         Como los grititos de la anfitriona cuando llegaba al orgasmo me ponían de los nervios me busqué un escudero, ¿quién mejor que Pedro Francisco, además sindicalista?
         - Así que de vacaciones
         - Libre como un ruiseñor…
         - Y, ¿tan cantor?
         - Ramón no me vaciles…
         - Tu hembrita se fue de vacaciones con sus padres y yo necesito un capote, jajajaja
         - ¿Hay que llevar un regalo?
         - Tal vez flores… Mi regalo eres tú, colega. Aparte la llevaré y regalaré un abanico.

         Y así nos presentamos: con flores y abanico.
         Estaban de visita en casa de mi amiga unos parientes chilenos, primos suyos, hermanos, y de edades entrepuestas a las nuestras.
         Le debieron de hacer más gracia a Mari Angustias la media docena de claveles rojos y blancos que le ofreció Paco que el abanico usado que le había hurtado a mi madre, y que le ofrecí, aunque envuelto en unos lindos oropeles que habían quedado extraviados en un rincón del armario, porque enseguida trabó charleta con él.

         - Así que de Santiago -entablé conversación con su prima Rosa-, bien lejano…
         - Y vos de aquí y bien lindo.
         - Gracias. ¿También voseáis por Chile?
         - Y bien pronto pelearemos porque nos quieren quitar la democracia.
         - Ya veo que os hicisteis bien pronto amigos - llegó Mari Angustias con una bandeja de bebidas escanciadas y un plato con divesas cascarrujas: pipas de girasol, maíz tostado, cacahuhetes...
         - Tienes una prima que se parece mucho a ti, y por tanto bien reguapa…
         - No nos parecemos en nada, pendón, pero me trajiste un buen regalo, Ramón, jejejeje
         - Las primas siempre se parecen -intervino Rosa -no me le espantes...
         - Ya te vale, prima… las conquistadoras también somos las de acá, voy a poner un rock & roll para que nos refresquemos todos.
         Rosa era como la versión guapa de Mari Angustias… la belleza está en un ápice de más… a pesar de ser de una edad similar a la nuestra ya estaba casada y separada, e intentaba brujulear, que no significa mucho más que intentar encontrar el Norte, o, para ella, La Estrella del Sur.


         Mientras bailábamos el Yesterday de los Beatles llegamos a la literatura y a la Emma literaria y cenéfila, y a la “Educación Sentimental”, es decir, a Flaubert.

         Emma, una ardiente y hermosa mujer, educada en conventos, está en busca de un cambio en su vida y se casa con Charles Bovary sin conocerlo demasiado, esperando encontrar la pasión que siempre rondaba su imaginaria mente. Pero el casamiento y la pronta maternidad, la superaran y pronto conocerá a otro hombre y será condenada por la sociedad.

         - La mejor obra suya es Salambó, Rosa
         - ¿Por qué?
         -Porque es más natural, es el naturalismo puro y duro.

         Entonces nos llegaron los estentóreos gemidos de Mari Angustias desde algún lugar de la casa, y en el cercano 11 de septiembre el ataque al Palacio de la Moneda y la muerte de Salvador Allende y las libertades democráticas en Chile.
         ¿Tendría la culpa de todo el beso que no me atreví a dar a Rosa?

lunes, 2 de julio de 2012

24. SIEMPRE DE LA MANO DE DIOS Y EL DIABLO EN LA TIERRA DEL SOL


         Los versos de don Antonio Machado acabaron por adormecer a Celia, a pesar de lo incomodo de la posición que tenía que mantener para proteger su adolorida espalda de roces.

         Me encontraba al mismo tiempo tan cansado y relajado que si hubiera cerrado los ojos por un instante me hubiera quedado como un ceporro durante horas, que no me hubiera despertado ni la explosión de un obús de aviación que hubiera caído cercano al hotel. Así que me vestí, le di dos besos de despedida, uno por cada nalga, a mi amiga, y salí de la habitación.

         Salté la verja del polideportivo por aquel lugar que todos conocíamos que solían utilizar los intrusos para entrar de gorra en la instalación.
         En una noche que estaba presidida por la desnudez me quité la ropa y me sumergí en las templadas aguas de la piscina, comprobando que el contacto con el líquido despejaba mis sopores. Después de un par de largos me tendí flotando bocarriba, en lo que denominábamos en el argot “hacer el muerto”, cuando una estentórea voz me resucitó a la realidad:
         - ¿Quién anda por ahí?
         -¡Coño, Alonso!
         - ¡Coño, Ramón!


         Alonso me prestó una toalla y nos sentamos a charlar junto a un arriate de arrayanes. El estaba en chándal, y mis ropas, junto con mi bolsa, dispersas por el borde de la piscina.
         La pregunta era evidente:
         - ¿Estás loco, Ramón, lo haces a menudo?
         - Tuve una noche tan larga que se me junto con el día -y las primeras luces del alba, que comenzaban a dar un tono más claro al firmamento por el horizonte, daban refrendo a mis palabras, y, para nada cortado, pregunté a mi vez:
         - ¿Cómo por aquí tan temprano, siempre acostumbras a llegar tarde a los cursos?
         - Con mi trabajo tengo el sueño cambiado, ya sabes, lo de visionar pelis para la tele.

         Nunca había reparado mucho en el tema pero la piscina estaba siempre presidida por dos banderas que ahora ondeaban tersas a la fresca brisa del amanecer: la del Ayuntamiento de Madrid, de color grana, con el escudo de la Villa y su oso y su madroño y las siete estrellas del carro de la Osa Menor, y la rojigualda, con el esperpéntico águila fascista y su pérfida y falsa consigna de: ”Una, Grande, Libre”.

         - ¿Alguna interesante?
       - De afuera llegan algunas bastante interesantes, pero que sean capaces de pasar por la censura y tengan calidad no demasiadas.
      Mientras Alonso Campodeamores me seguía explicando sobre los pormenores de su trabajo me fui vistiendo. Este consistía en comprobar que la copia que les había llegado estaba en buenas condiciones de luminosidad y sonido para que se pudiera retrasmitir, e ir apuntando en que minuto exacto había algún problema y cuanto duraba. En teoría debían visionarlo dos empleados por si a uno se le pasaba algún detalle que el otro lo percibiera, pero en la práctica se alternaban en el visionado, y aprovechaban para hacer alguna tarea particular o echarse una siestecita, de donde le venía lo de tener el sueño cambiado a mi compañero.

         - Lo mismo ya está abierto algún bar por Francos Rodríguez y nos podemos tomar un café -sugirió al ver que ya estaba vestido y haciéndome una tabla de gimnasia para entrar en calor.
         - Pienso que has tenido una buena idea, ¿se puede salir por la puerta o tenemos que saltar?
         - Tengo llave de la instalación, no soy tan ágil como tú, jajajajaja

         Subiendo la cuesta entre dos luces se podía haber repetido la célebre frase de Casablanca: “Este puede ser el comienzo de una buena amistad…”, pero éramos de otra generación, y Alonso, recordando la pregunta que le había hecho como media hora antes sobre pelis interesantes, me hablaba de una que recién le había impresionado: “Dios y el Diablo en la Tierra del Sol”.

         Dirigida por el brasileiro Glauber Rocha y Palma de Oro en Cannes en 1964, estaba rodada en blanco y negro.      
         Sus películas eran conocidas por sus temas políticos expresados de manera fuerte, a menudo combinados con misticismo y folclore, pero también por su particular estilo y fotografía. Rocha está considerado como uno de los mejores directores brasileños de todos los tiempos y líder del movimiento Cinema Novo, así como un polemista a tiempo completo. En una ocasión, dijo «Yo soy el Cinema Novo» (Eu sou o Cinema Novo), parafraseando la famosa cita de Luis el Catorce, de Francia.
         En 1971, durante el régimen dictatorial militar brasileño, se marchó del país en un exilio voluntario, viviendo en muchos lugares, tales como España, Chile y Portugal. Nunca volvió definitivamente a su país natal hasta sus últimos días, cuando fue desde Lisboa, donde había recibido tratamiento médico por una infección pulmonar, hasta Río de Janeiro. Rocha resistió en el hospital durante varios días, pero al final falleció el 22 de agosto de 1981, a los cuarenta y tres años de edad. Se había casado tres veces y tenía cinco hijos.

     - Es una pena que no esté traducida del brasileiro, y además sin subtítulos, porque no la podremos pasar por la tele…

viernes, 15 de junio de 2012

23. DE HISTORIAS DE AMOR QUE NO SON LO QUE PARECEN

 
         Como el hotel no quedaba muy lejos del restaurante decidimos ir dando un paseo en la agradable brisa de la noche que había comenzado a soplar desde las cumbres del Guadarrama, refrescando un poco el tórrido calor que había estado haciendo durante todo el día. Y seguimos hablando de cine y de historias de amor.

       Love Story es un drama romántico, escrito por Erich Segal y basado en su novela homónima Love Story. Dirigida por Arthur Hiller, está protagonizada por Ryan O'Neal (Oliver), Ali MacGraw (Jenny), John Marley y Ray Milland, y es también el film en que debutó Tommy Lee Jones en un pequeño papel.
         La novela tiene un doble significado del amor, ya que también trata acerca de la relación entre Oliver y su padre. Cuando el señor Barret se da cuenta que Jenny está enferma y que su hijo le pidió ayuda económica para ella, viaja de inmediato a Nueva York, pero cuando llega Jenny ya ha muerto. En la puerta del hospital, el señor Barret le pide perdón a su hijo, y este le responde con una frase que Jenny a su vez le había dicho cuando se entero que estaba desahuciada: "Amor significa no tener que decir nunca lo siento".



         Entre las conversaciones sobre el amor y las miradas de deseo que nos lanzábamos fuimos acelerando el paso, que casi se convirtió en una carrera cuando llegamos a las proximidades del hotel.

         La habitación era amplia y tenía aire acondicionado, lo que era un alivio para quitarnos el sofoco que traíamos.
         Cuando fui a abrazarla pegó un chillido. Celia tenía la piel muy blanca y la había dado demasiado el sol, y tenía la espalda completamente quemada. Así que los inicios del deliquio amoroso comenzaron con una buena refriega de crema hidratante por su enrojecida espalda, lo que no dejaba de ser bastante erótico mientras que mi miembro se rozaba contra su trasero y se ponía cada vez más tenso.
         Como en las partes que habían estado protegidas por la braguita del bikini no tenía ningún escozor ella también se puso a colaborar en el restriegue, y su grupa era espléndida. Acabó por ponerse a cuatro patas y agachando la cabeza entre los brazos me presentó su peludo pubis. Mis dedos impregnados de crema hidratante comenzaron a explorar su interior mientras que ella inició un rítmico balanceo.
         - Estoy muy húmeda, penétrame ya -dijo al cabo de un rato, y yo fui un chico obediente. Y poco después, animado por sus jadeos, un chico feliz.


         Ya más rejados, después de algunas caricias y de comentar lo bien que lo habíamos pasado, nos pusimos a conversar, Celia tumbada boca abajo para preservar sus quemaduras de la espalda de cualquier roce y yo de lado, y un poco distanciado para poder contemplar la hermosura de su desnudez en toda su plenitud.
         - ¿No conocerás a nadie que alquile un bajo con sótano por la zona del barrio de Salamanca? -me preguntó sin venir mucho a cuento de la plática que manteníamos sobre nuestras futuras intenciones laborales.
         La pregunta me dejó un tanto descolocado y balbucí un:
         -¿Por?
         - No es para mí, es para unos amigos.
        - Pues ya son raros, con las amplias calles que hay por allí siempre sería preferible un ático con buenas vistas…
         - Tal vez lo quieran para un local comercial.
         - Entonces se trata de buscar un local comercial…
         - Pero también lo quieren para vivienda. En cualquier caso no preguntes mucho sobre el particular porque son bastante reservados…
         - Si me entero de algo por casualidad ya te cuento… Tienes un culo precioso.
        - Y tú estás más pendiente de mirarme que de atender a la conversación -y me echó mano a la verga, que estaba de nuevo erecta.

"Árbol, buen árbol, que tras la borrasca
te erguiste en desnudez y desaliento,
sobre una gran alfombra de hojarasca
que removía indiferente el viento...

Hoy he visto en tus ramas la primera
hoja verde, mojada de rocío,
como un regalo de la primavera,
buen árbol del estío.

Y en esa verde punta
que está brotando en ti de no sé dónde,
hay algo que en silencio me pregunta
o silenciosamente me responde.

Sí, buen árbol; ya he visto como truecas
el fango en flor, y sé lo que me dices;
ya sé que con tus propias hojas secas
se han nutrido de nuevo tus raíces.

Y así también un día,
este amor que murió calladamente,
renacerá de mi melancolía
en otro amor, igual y diferente.

No; tu augurio risueño,
tu instinto vegetal no se equivoca:
Soñaré en otra almohada el mismo sueño,
y daré el mismo beso en otra boca.

Y, en cordial semejanza,
buen árbol, quizá pronto te recuerde,
cuando brote en mi vida una esperanza
que se parezca un poco a tu hoja verde..."

22. ¿EXISTE UN ZABRISKIE POINT?


         Mejor cambiar de tercio y regresar al tema del cine, del que Sergio, que tal era el nombre del capo de los chilenos, era un auténtico experto, que comenzar una discusión sobre una política sobre la que tampoco estaba muy al corriente…

         Así que mientras esperábamos los postres pasamos a hacer un recorrido por las diferentes tendencias del cine europeo del momento y de cómo algunos directores de por aquí trataban de abrirse un hueco en la industria cinematográfica norteamericana. Caso de Michelangelo Antonioni, que había rodado por allí  un par de años antes una peli en el llamado “Desierto de la Muerte”, que había sido un rotundo fracaso tanto comercial como por parte de la crítica, a pesar de tener una magnífica banda sonora con música de los Pink Floyd. Tal vez porque a los de allí no les gusto nada que un italiano les viniera a dar lecciones de Contracultura.  
 
         El film se inicia con una escena en un formato similar al documental en la cual estudiantes blancos y negros discuten acerca de una inminente huelga. Mark (Mark Frechette, protagonista masculino) dice que "está dispuesto a morir" por la causa, lo que genera fuertes críticas de los estudiantes blancos. Luego de un arresto masivo en la protesta, Mark se dirige a la estación de policía con esperanzas de poder sacar a su compañero de cuarto de la cárcel bajo fianza. Los oficiales le dicen que debe esperar pacientemente, pero Mark termina dirigiéndose por sí mismo a la zona de celdas. Una vez allí, pregunta reiteradamente acerca de la posibilidad de libertad condicional bajo fianza a los oficiales, al ser rechazada su petición, grita enloquecidamente a los estudiantes encerrados, con lo cual termina siendo arrestado. Difunde su nuevo nombre como Karl Marx, mientras que el oficial a cargo tipea erróneamente "Carl Marx". Una vez libre, Mark y uno de sus amigos obtienen armas de fuego de una armería de Los Angeles, abogando que las necesitan para "defensa propia" y "proteger a nuestras mujeres".
         En un edificio de oficinas de los suburbios de Los Angeles, el exitoso ejecutivo de bienes raíces Lee Allen (Rod Taylor) revisa un comercial de televisión de Sunny Dunes, un nuevo proyecto inmobiliario estilo resort que estaba siendo desarrollado en el desierto. En lugar de actores o modelos, el hábilmente producido comercial obtenía maniquíes vestidos informalmente. En la escena siguiente, Allen habla con su socio (G. D. Spradlin) acerca del rápido crecimiento del área metropolitana de Los Angeles mientras viajan a través del denso tráfico.
         Mark se dirige a un sangriento enfrentamiento entre estudiantes y la policía. Algunos estudiantes son disparados con gas lacrimógeno y al menos uno es herido de bala. Mark agarra un arma de su bota y uno de los agentes sufre un disparo, el cual resulta ser fatal, aunque no queda claro quién efectuó el mismo. Mark escapa del campus y toma un bus hacia Hawthorne donde, luego de un fallido intento de fiar un sandwich en un negocio local, roba un pequeño avión y vuela hacia el desierto.
         Mientras tanto, Daria (Daria Halprin, la protagonista femenina), "una dulce adolescente fumadora de marihuana, con inclinaciones decentes" está manejando en el desierto en un Buick de los '50 para conocer a su jefe Lee, quien quizás sea también su amante. En el camino, Daria está buscando a un hombre que trabaje con chicos "emocionalmente alterados" de Los Angeles. Ella encuentra a los chicos cerca de una hostería en el desierto de Mojave pero ellos la agarran violentamente, intentando abusar sexualmente de ella. Daria logra escapar en su auto. Mientras está llenando el radiador con agua, está siendo vista por Mark desde el aire, roza su auto y luego vuela a menos de 5 metros de ella, quien está obligada a tirarse al suelo debido a las bruscas maniobras de Mark. Luego, ellos se reúnen en una choza de un hombre mayor, donde Mark le pide prestado dinero a Daria para comprar combustible para el avión. Ambos luego se dirigen a Zabriskie Point y hacen el amor, mientras las formaciones geológicas del lugar parecen cobrar vida en una gran orgía de arena, elaborada por The Open Theater. Más adelante, un oficial de carretera de California interroga sospechosamente a Daria. Escondido detrás de un baño portátil, Mark apunta y casi dispara al oficial, pero Daria se para en el medio de ambos con el fin de bloquear el disparo, salvando la vida de alguna forma al oficial antes de que se alejase.
         Volviendo al avión robado, lo pintan y decoran con eslóganes sarcásticos y colores psicodélicos. Daria le dice a Mark que le gustaría que viaje con ella y deje el avión, pero él cree que puede devolverlo sin consecuencias. Vuelve a Los Angeles y aterriza en el aeropuerto en Hawthorne, mientras la policía y reporteros locales lo esperaban pacientemente. Varios patrulleros lo persiguen en la pista de aterrizaje. En vez de parar completamente, Mark intenta dar la vuelta por el pasto del costado de la pista y un oficial logra dispararle causándole una muerte instantánea. 


         Pronto Daria se entera de la muerte de Mark anunciada en la radio que escuchaba en su auto, y se dirige a la casa de su jefe Lee, "un Berchtesgaden (en referencia al célebre de Hitler, también conocido como “Nido de las Águilas”) del desierto", en a lo alto de una colina de roca cerca de Phoenix, donde ella ve tres mujeres tomando sol y charlando en la piscina. Llora afligida por Mark, mientras se sumerge en la cascada arquitectónica de la casa. Lee está muy inmerso en una reunión de negocios relacionada al arriesgado pero a la vez en expansión desarrollo de Sunny Dunes. Una vez que toma un descanso, recibe cálidamente a Daria. Ella baja las escaleras sola, se dirige al cuarto de huéspedes donde dormiría, y luego de abrir levemente la puerta del cuarto, la cierra nuevamente. Desde la visión del mayordomo en el hall de la residencia, Daria se marcha sin decir una palabra. Se sube al auto, maneja unos metros y mira la casa imaginando en llamas y explotando en mil pedazos.

         Nuestros eventuales compañeros de mantel tenían que madrugar al día siguiente y se desbarató la reunión. Me ofrecí a acompañar a Celia a su residencia.
         - Sería una pena que se desaprovechara una habitación de hotel ya pagada -sugirió ella.