martes, 29 de mayo de 2012

19. SOBRE DIFERENTES FORMAS DE ENTENDER UN GUATEQUE Y DEL BUEN CINE QUE HACÍA EL MARIDO DE MARY POPPINS.



         Como nos explica Woody Allen en La Rosa Púrpura del Cairo muchos protagonistas del cine mudo se quedaron sin saber lo que era el beso final del film, porque lo ocultaban con un fundido en negro.

         Diferentes formas que se tiene de entender la moral, más amplia o más restringida, porque, por ejemplo, Román Polanski se lo debió de pasar bomba con una niña de trece años en el jacuzzi en que les encontraron bebidos y drogados, hasta el punto de que nunca se arrepintió de tal hecho, que hasta el momento sólo le ha impedido regresar a Hollywood para recoger el Oscar por El Pianista, desgarradora película sobre cómo funcionaban otros individuos que también tenían una forma diferente de entender las costumbres, y que continúa de moda por diversas zonas de la Aldea Global.  

         Por fortuna lo estábamos haciendo en un retrete, y tuve la precaución de cerrar la puerta, porque Mari Angustias no me había informado que cuando llegaba al orgasmo gritaba, y gritaba muy fuerte… Tanto que, sin dejarme tiempo para eyacular, con lo que descubrí la veracidad del amor tántrico, es decir, que hay dos terminaciones nerviosas diferentes para el placer y la reproducción de la especie humana, al momento escuchamos como algunos empleados estaban aporreando la puerta del servicio…
         - ¡No pasa nada! -les grité mientras me subía los pantalones.

         Una experiencia nueva al fin y al cabo. Supongo que nadie se creyó mis explicaciones, en particular un acomodador que me miraba con ojos de envidia… Y terminamos de tomarnos el refresco mientras aguardábamos a que acabara la proyección y se nos reuniera nuestro amigo Juan Carlos charlando de cuestiones intrascendentes.
         - ¡Es cierto que el bosque se pone en pie! -nos saludo éste, que sin duda no había leído la obra con anterioridad-, ¿os habéis aburrido?
         - No, lo hemos pasado muy bien -le sonrió Mari Angustias.
         - Creo que ella mejor -respondí yo, que empezaba a sentir un cierto dolor en la zona testicular.
         - Pero demasiada sangre, la próxima vez vamos a ver una comedia.
         - En un cine de mi barrio reponen El Guateque, que seguro que es divertida, podíamos ir mañana -propuse.
         - Mañana no estarán mis padres en casa y podríamos organizar el guateque nosotros -y me miró con unos ojos muy tiernos Mari Angustias.
         - Me olvidé que había convenido con el socorrista del hotel Don Quijote sustituirle en su guardia porque tiene la boda de un hermano -esquive el compromiso, con algo que aunque sonara a disculpa era cierto, y de lo que me había olvidado por completo.
         - Lo podemos dejar para el 18 de Julio que es fiesta también -propuso Juan Carlos, que estaba encantado con la idea del guateque.

         Y era que el mes de julio estaba lleno de días feriados en el 73. El 18 los fascistas continuaban celebrando su Alzamiento Nacional, que era así como los rebeldes, casi 40 años en el poder, denominaban a su alevosa afrenta al orden democrático que costó Un Millón de Muertos, según cifra redonda del escritor Gironella, y la pérdida de las libertades y la identidad. Uno de los chistes de El Ebanista, que continuaba pudriéndose en la cárcel de Carabanchel sin perder el humor: “Primero el Alzamiento, luego el Movimiento… y todo para un Polvo”. Y el 25: Santiago y Cierra España, Patrón de la Patria, también denominado “Santiago Matamoros”, en señal de agradecimiento de que por una vez en la Historia una ciudad llamada Córdoba fue capital universal de la Cultura…

         En fin, que Mari Angustias y Juan Carlos, que eran vecinos, emprendieron su ruta y la mía se detuvo en las puertas del cine Tetúan, porque me llamaba la Linterna de los Sueños y, pese al dolor de güevos, no me iba a quedar sin ver una peli completa aquel dichoso sábado antes de llegar al 93.  

         The Party, para las Españas El Guateque y para Latinoamérica La Fiesta Inolvidable, es una película de 1968, comedia entre negra y esperpéntica, producida y dirigida por el estadounidense Blake Edwars, de quien es viuda Mary Poppins, cada día más guapa y más joven, y que la hizo protagonizar Víctor o Victoria.
         Un actor hindú, Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) se encuentra en Hollywood, donde sólo ha conseguido roles como extra. Durante la filmación de una versión del clásico filme Gunga Din, interpreta el papel del famoso personaje.
         Durante un descanso, por accidente, destroza el decorado de la película en la que interviene, por lo que es despedido. No obstante, recibe por error una invitación del productor de la película para acudir a una fiesta. En la fiesta, los acontecimientos se precipitan, incluyendo una invasión de espuma, un elefante bebé, un camarero alcohólico, un pollo volador, una troupe de músicos rusos y un lorito y su alimento, "Pajarito Num Num".
         Inolvidable.

lunes, 28 de mayo de 2012

18. DE TRAGEDÍAS COTIDIANAS Y DE LAS GRANDES TRAGEDIAS CLÁSICAS.


         Como era de esperar con tanto cine, bailes y enamoramientos varios, me quedaron colgadas dos asignaturas para septiembre, lo que siempre resulta una pequeña tragedia, más que nada porque en casa te ponen mala cara ante las notas negativas y además no puedes olvidarte por unos meses de unos libros que ya comienzan a asquearte de tanto tenerlos delante de la vista, con tanta y buena literatura como hay por leer, o por ver y escuchar.

     Porque para tragedias auténticas las que se marcaba William Shakespeare, y algunas de la vida misma, como el asesinato de Sharon Tate, esposa del director de cine Roman Polanski. Tan vez por ello le diera, al director polaco, unos dos años después por llevar a la pantalla a Macbeth, o La Ambición, porque las tragedias del clásico inglés pueden tener un subtítulo referido a la pasión humana que las desencadena, así Otelo, o Los Celos… Hamlet, o la Duda… El Rey Lear, o la Herencia… Romeo y Julieta, o el Amor…

         Mariana también había desaparecido de la ciudad rumbo Francia, con ánimo de perfeccionar el idioma, en un intercambio cultural, a pasar un mes con una familia de Paris, mientras que una hija de aquellos pasaba a ocupar su lugar en la casa paterna. Así que, en principio, también tenía vacaciones amorosas. Aunque con un corazón loco y en edad de fabricar muchas hormonas tampoco duraron mucho.

         Los compañeros de trabajo que solían acompañarme al cine eran algo menores en edad que yo, y ya les conocía de años anteriores. María Angustias, era conocida entre los colegas en tono afectivo, como La Corti, un poco porque no era de mucha estatura y otro poco en lo referente al intelecto, se suele ser bastante cruel en la adolescencia en cuanto a esa costumbre bochornosa de poner mote a los componentes de una pandilla, porque lo normal es que no se haga alusión a una virtud sino a lo contrario, lo cual contraría en menor o mayor grado al afectado, según y hasta donde se lleve la broma. En el caso de nuestra joven profesora, que por lo demás era muy eficiente en su labor siempre que se le dieran las adecuadas pautas de conducta, como era muy simpática y sociable, hacía oídos sordos a esas alusiones y procuraba hacer la vida agradable a cuantos la rodeaban, y nunca caminaba sola.

         - Esa señora es muy mala y le va a meter en conflictos a su marido -se refería a Lady Macbeth, en un tono de voz que además de llegar a los acompañantes pudieron escuchar dos filas por delante y otras dos por detrás.
         - Baja el tono -le sugirió Juan Carlos, otro compañero que se sentaba a su lado. Estábamos los tres sentados en el patio de butacas del Cine Palacio de la Música, un precioso edificio con fachadas art-decó ubicado en la Gran Vía de Madrid.
         Algunos espectadores de las cercanías, que parecían muy interesados en disfrutar de cómo Polanski había transformado los soliloquios de la obra de teatro en monólogos internos chistaron pidiendo silencio.


         A mí, el tono de baño de sangre que le había dado el director a la obra no me agradaba tampoco demasiado, todos sabemos lo bestia que puede ser cualquier tipo de guerra sin necesidad de demasiadas explicitaciones, así que le pregunté en un tono de voz más bajo, pero bastante audible:
         - ¿Te gustan las Brujas?
         - Brujas, ¡qué horror!  
         - Pues de aquí a poco van a aparecer tres en pantalla, que según el tono que se le está dando a la cinta lo mismo se comen un niño crudo…
         - ¿Se quieren callar?
         - Te invito a tomar un refresco el café del vestíbulo -y salimos.
         La refrigeración en el ambigú funcionaba a las mil maravillas así que mi amiga se fue aproximando cada vez más mientras yo le explicaba sobre Polanski:
         - Aunque nació en Paris, y buena parte de su obra está realizada en los Estados Unidos, se le considera un director de cine  polaco. Sus primeras obras fueron en blanco y negro, entre ellas destaca Repulsión, que te aconsejo que no veas porque tú eres muy sensible…
         - Sí lo soy -y se me acercó tanto que no pude por menos que echarla un brazo sobre los hombros, mientras seguía explicando:
         - La primera película que realizó en color fue El baile de los vampiros, y era muy divertida…
         - ¿Qué encuentras de divertido en que te muerdan?
         - Según y quienes puede ser placentero lo de mordisquearse…
         - Me estoy empezando a sentir un poco mareada, ¿me acompañas al aseo?

viernes, 25 de mayo de 2012

17. SOBRE LA PLASTICIDAD DE LOS NIÑOS Y LOS PELIGROS QUE ACECHAN A CUALQUIER OLIVER, AUNQUE SEPA BAILAR EL TWIST.


         En esto estábamos llegando al ecuador del año. El mes de junio siempre me resultaba muy complicado y problemático, pues se me juntaban los exámenes finales de los trimestres que había ido dejando colgar durante el curso con el inicio de los cursillos municipales de natación, para niños en edad escolar, de los seis a los catorce años. Éstos en principio no me ocupaban mucho tiempo pues el horario en sí era de ocho a diez de la mañana, antes de que se abrieran las instalaciones al público en general, pero si te surgía la oportunidad de dar clase particular a algún adulto después ya se te iba ocupando la mañana.

         Hasta finales de los sesenta la única piscina con dimensiones olímpicas, es decir una longitud de vaso de cincuenta metros, había sido la de Casa de Campo, dentro del parque del mismo nombre situado al oeste de la ciudad, pero de repente le dio una fiebre deportivo-higienista al alcalde de turno y cada año se inauguraba una nueva, que solía ir a desbravar mi ex­-entrenador con objeto de formar nuevo personal docente con los alumnos más aventajados de cada barrio. El peregrinaje lo comenzamos por el Polideportivo de La Concepción y así, saltando de barrio en barrio cuando le llegó el turno al de Francos Rodríguez, que era el que se encontraba más cercano al 93, me quedé varias temporadas en él. Y en él conocí a Alonso Campodeamores, del que más tarde hablaremos.

         La introducción de un deporte acuático en la árida Castilla es obra y milagro de Enrique Granados, hijo del gran músico, que, como su padre murió por no saber nadar al ser torpedeado el transatlántico de civiles Sunsex por animales germanos que tripulaban un submarino durante la llamada Gran Guerra, decidió consagrar su vida a la enseñanza de la natación. A él no tuve la fortuna de conocerlo, pero a su viuda, doña María Ahumacellas,  también consagrada al ballet acuático -las medallas olímpicas no llueven del cielo- tuve el placer de tenerla como profesora y como amiga.

         - ¡Eres un genio, Ramón! -acompañado del consabido besuqueo de una madre que tuvo más de mil hijos prestados.
         La alabanza venía de que se me había ocurrido realizar un ballet acuático con música de Luis de Pablo, con su composición Polar, lo que sonaba como a muy actual por aquellas fechas, en la que había obtenido un gran éxito “2001, Una Odisea del Espacio”, de Stanley Kubrick, y le había gustado mucho al público asistente.
         Y es que, además de la natación en sí, se aprovechaba para dar a las niñas y niños cursos de iniciación a la Gimnasia Rítmica, al Salvamento y Socorrismo, a los Saltos de Trampolín, al Ballet Acuático… y a cualquier disciplina que se nos ocurría relacionada con la naturaleza y la sensibilidad artística. Y se llegaba a provocar una cierta hermandad entre el profesorado que se prolongaba en los fines de semana con algún guateque o, como no, la asistencia en grupo al cine. Pues con la llegada del verano mis amigos de los Colegios Mayores se volvían a sus respectivos domicilios paternos y cambiaba el decorado de mis amistades. 

         Con mis compañeros piscineros fui una tarde dominical al Cine-Teatro Albéniz, donde proyectaban Oliver, una película británica de 1968 dirigida por Carol Reed, basada en el musical del mismo nombre de Lionel Bart, el cual a su vez se basa en la novela de Charles Dickens Oliver Twist. Fue la última película musical ganadora del Oscar a la mejor película, hasta el triunfo de Chicago, 34 años después. Como todo el mundo conoce esta obra representativa de la novela realista trasplantada a las Islas Británicas, no me voy a detener en su argumento. Al niño Mark Lester le dieron un Oscar por su interpretación del protagonista, Ron Moody hacía un Fagín, el jefe de la banda de pilluelos, tal malvado como divertido, el malo-malo, Bill Sikel, era puesto en escena por Oliver Reed, que estaba en todas las pelis anglosajonas de la época, y Shani Wallis era una convincente Nancy, de gran corazón, que sólo estaba en la parte oscura de la ley por las circunstancias sociales del momento, y porque así lo había decidido Dickens para dar su dosis de moralina a la obra.

lunes, 21 de mayo de 2012

16. DE CÓMO UNA ANA SIEMPRE TIENE QUE CUIDARSE DE LOS LOBOS.


         El mes de mayo acababa, y con él mis esperanzas de que no me quedara alguna asignatura colgada, y de que Mariana no desapareciera para siempre de mi vida… así que entre texto legislativo y trabajo de trimestre pospuesto dediqué media tarde, que mejor la hubiera empleado en estudiar, en escribir el siguiente poema:
          Feilla, te quiero,
Y en el desierto de mi silencio
Adoro los áureos jinetes
Que sobre azabaches corceles
Me llevan hasta tu sueño,
Albo lecho de pureza,
Donde me penetran las cálidas aguas
De tu incipiente femineidad.
         Guapita, te quiero,
Y me encanta verte morder la manzana
Que en mi mano te ofrezco,
Y luego correr alegre lejos de mí,
Entre las libres brisas,
Embelleciendo las flores que se abren
Ante tu ausente pasar,
Mientras dejas a los ligeros trigos verdes
Acariciar tus menudos piececillos,
Envuelta en el aroma de tu fresca juventud.
         Pequeño rincón cotidiano,
Melodía que ni me gusta
Ni me deja de gustar.
         Tierna cual pan recién hecho,
Aunque sabes estar firme
Con furia de azor en celo.
         Dorada cabecita con aires de eternidad,
Te quiero.
         Ojillos de esperanza,
Os quiero…
         Y aunque me reproches:
“mira que eres pesadito”,
         Labios de almíbar,
No puedo por menos que repetir:
“Te quiero”,
Y sentir dicha al decirlo,
Aunque no pueda explicar por qué
Presentía tu presencia
         En el más puro acorde que sonó en mi guitarra,
         En la noche estrellada que me inundó con su calma,
         En aquel pensamiento que nunca creí poder concebir,
         En la ola ululante que me dejó extasiado sobre las rocas,
         En aquel cuadro sombrío que me dijo tantas cosas,
         En esa estrella errante que es mi libertad.
Mejillas de terciopelo
Déjame ser pesadito
Y decirte en un suspiro:
“Sonrisa dulce, te quiero”.

         Locas cuestiones, muy propias  de los enamorados, o de los que se consideran como tal, cualquier amor nunca dejará de ser una fantasía, incluido el celeste.

         La banda de Pepu, es decir, los embriones de artistas, no podían dejar pasar por alto una peli que estaba dando bastante que hablar, por lo progre, y, como además la proyectaban en un cine de mi barrio, no me pude negar a acompañarlos, desatendiendo, una vez más, mis pendientes, con la esperanza de que Mariana les acompañara  y poderla entregar mis versos.

         El cinema Lido continuaba siendo una de las salas más selectas del barrio. Se la consideraba sala de reestreno y en ella proyectaron Ana y los Lobos, película del director Carlos Saura que fue motivo de bastante polémica en aquellos momentos, y en la que emplea un lenguaje bastante subliminar para hacer una crítica socio-política a la situación que se vivía con objeto de burlar la férrea censura que todavía se encontraba muy operativa.
         Ana (interpretada por Geraldine Chaplin, que a la sazón era la esposa del director y la ponía de prota en todas sus películas), una joven inglesa, es contratada como institutriz de unas niñas que viven en una mansión apartada con sus padres, tíos y abuela. Ana acaba teniendo problemas con los miembros adultos de la familia, que se sienten atraídos por ella. Estado (padre de familia), Ejército (tío militar) y Clero (tío anacoreta) van tejiendo una red de araña alrededor de la inocente muchacha con la complicidad más o menos consciente del resto de los familiares: abuela, madre, nietos, criados… Lo que tiene llevar un autosacramental, propio de Calderón de la Barca, al último tercio del siglo XX, que acaba por no entenderlo ni dios… Aunque los llamados Guerrilleros de Cristo Rey intentaran quemar la sala en que se estrenó…

         Como era de esperar tanta ponzoñosa araña, teórica o práctica, se come a la mosquita y, como no acudió la luciérnaga a la cita, mi poema se quedo durmiendo el sueño de los justos en mi bolsillo. ¿Somos tan diferentes de los insectos?

sábado, 19 de mayo de 2012

15. SOBRE COMO CUALQUIERA PUEDE HACER UNA RENUNCIA A LO GALILEO GALILEI, AUNQUE SE MUEVA.


         Uno de los más afamados “cineforum” era el de la Escuela de Ingenieros de Caminos. El edificio era obra del Arquitecto y también Ingeniero de Caminos, López Zanón, y no sabemos si era el deseo del autor que su acabado fuera así o que se le terminó el presupuesto, el caso es su interior estaba acabado en hormigón en bruto, como una obra de lo que se denominó “brutalismo”, que comenzó a tener forma por el Reino Unido de la mano de Alison y Peter Smithson, y alcanzó sus mayores exponentes por Japón, en la obra de Kenzo Tange, autor entre otras obras del Estadio Olímpico de Tokio, que opinaba que quitar adornos a la arquitectura era una manera de que la propia forma llegara más directa al corazón de las personas, un nuevo estilo de combinar tecnología y humanidad.

         Ricardo, con su emisora, a la que consagraba todo su tiempo libre, y sus estudios, era difícil que nos acompañara en nuestro vicio cinéfilo, pero hasta al más santo se le puede encontrar la tentación apropiada, ésta se presentó en forma de ciencia cuando anunciaron Galileo Galilei en el cineforum de Caminos… Porque se solía abreviar y hasta transformar el nombre de los lugares, así el Colegio Mayor San Juan Evangelista, que era popular por los conciertos de jazz que se organizaba en él, era conocido en el argot universitario como “El Johnny”…

         Liliana Cavani, una realizadora italiana que también se ha dedicado a la dirección de óperas, como La Traviata de Verdi, en la que tomó la batuta de la orquesta Riccardo Muti en la Scala de Milán, tenía su época de esplendor por aquellas fechas, tocando diversos palos desde una óptica en la que se mezclaban lo intelectualoide con el compromiso político, y que abarcaba desde una biografía de Nietzsche, “Más allá del bien y el mal” a una de Francesco de Asís, pasando por el sadomasoquismo de “El Portero de Noche”, en el que Charlotte Ramplig y Dick Bogarde pasan de víctima a verdugo  según las diferentes escenas del film.


            La que visioné aquella tarde junto a Dolfo y sus compañeros de Colegio Mayor, Pepu y Ricardo, Galileo, es una coproducción italo-búlgara, en color, que está bastante inspirada en la obra teatral homónima de Bertold Brecht.
         Se cuenta el drama de cuanto ha sufrido Galileo al oponerse a los dictados de una iglesia conservadora y oscurantista. Cavani acentúa este contraste y cuenta la historia de Galileo con fuerza expresiva y gran intensidad dramática. Galileo es profesor en Padua y está interesado por la astronomía. Inventa el telescopio y desarrolla nuevas teorías que le enfrentarán a la iglesia. Después del encuentro con Giordano Bruno en 1592 se convence de que es el sol y no la tierra el centro del universo: para la iglesia lo que dice Galileo es una herejía. Galileo, que continúa sus investigaciones en Florencia, es arrestado y procesado. Frente al tribunal de la inquisición en 1633, firma una solemne abjuración.

         Terminada la proyección y después de un interesante debate, pues el tema daba bastante de sí para ello, y además por aquí continuábamos con el nacionalcatolicismo que se había sacado de la gorra cuartelera el Dictador, proseguíamos comentando lo visionado por la Avenida de la Complutense rumbo al Colegio de mis amigos cuando nos llamó la atención una furgoneta de color oscuro que marchaba a muy poca velocidad.
         - Esos andan buscando frecuencias para interceptar emisoras -apuntó Dolfo.
         - Si te hubieras quedado en la residencia en vez de acompañarnos es posible que te hubieran descubierto la emisora -dijo Pepu.
         - Lo mismo que la Tierra la frecuencia de mi emisora también se mueve -bromeó Ricardo.

miércoles, 16 de mayo de 2012

14. DEL CAFÉ DE GIJÓN COMO SUCURSAL DE MONPARNASSE 19


         El grupo de artistas en ciernes que eran amigos de Mariana solía frecuentar el Café de Gijón, situado en el Paseo de Recoletos, no muy lejos de la Fuente de Cibeles. Y en alguna ocasión desembarque con ella allí después de que asistiéramos a una proyección en la Filmoteca.

         El tal café volvía a recuperar un cierto esplendor, acompañando al resurgimiento económico del país, después de haber pasado un largo periodo de progresivo decaimiento, que no había alcanzado ni a su decoración ni a su mobiliario. Debía de hacer décadas que no se habían pintado sus paredes, aunque los muchos dibujos y acuarelas, de artistas de renombre, que las cubrían, sin duda como ofrendas en pago a impagadas facturas, tapaban este defecto. Los veladores, de mármol negro sobre estructura de hierro repujado en forja, debían ser los mismos que en su día usó Valle-Inclán, como la tapicería en terciopelo granate de los bancos corridos con respaldo, lo que se notaba en lo raída que se encontraba en los lugares de más uso, mostrando un colorido más bien rosado en bastantes zonas. Unido a las esbeltas columnas decimonónicas de hierro forjado, que además de contribuir como soporte al edificio de cuatro plantas que se levantaba sobre el local, formaban parte de su decoración, daba al conjunto un aspecto de unión del pasado y el presente muy del agrado de una juventud de artistas que se consideraban a la vez bohemios y progresistas. 
          El grupo de amigos de Mariana había tramado amistad con un pintor ya consagrado, Martín Sáez, que por aquellas fechas exponía sus obras en la Galería Krisler 2, una de las más afamadas de la capital.
         Aquella tarde-noche le encontramos solo, tomándose un café, y tras de las presentaciones nos invitó a acompañarle.
        - Venimos de ver Los amantes de Monparnasse, en la Filmo. Están poniendo un ciclo sobre Jacques Becker -le explicó Mariana.
         - La vi hace tiempo en Paris, es sobre la vida de Modigliani, y dirigida por un gran director, la única pena es esté rodada en blanco y negro, así no se pueden apreciar en todo su esplendor los cuadros del artista -nos comentó Martin.

         Martin tendría a la sazón unos cincuenta y pocos años, con una cierta calvicie, siempre bien vestido y gran conversador, aún no había visto ninguno de sus cuadros pero intuía que sabía lo que se traía entre manos en el campo del arte. Unos días después visitaría la exposición que tenía vigente y desde aquel día continuaríamos una amistad, un tanto intermitente según los diferentes avatares que nos llevaban a uno y otro de acá para allá, hasta el día de su muerte, y que se prolongaría en el afecto hacia su sobrino Fernando, que también se había encaminado por los procelosos vericuetos del Derecho, y hoy es juez.
         - Lo que no sé si conocéis es que su protagonista, Gérard Philipe, también tuvo una muerte prematura, a los treinta y seis años, de un cáncer de hígado, cuando se encontraba en lo más florido de su carrera cinematográfica.
         - Tal vez la película le dio gafe -apuntó Mariana.
       - No creo ni en gafes ni en religiones, pero todo es posible -condescendió Martín.
 
         Los amantes de Montparnasse (Montparnasse 19, rodada en 1958), es un melodrama sobre los últimos años del pintor Modigliani, en una atmósfera del Paris bohemio de la segunda década del siglo XX se narran los amores del artista con sus modelos Beatrice Hastings, representada en la pantalla por Lilli Palmer, y Jeanne Hébuterne, por la bella Anouk Aimée. El 19 hace alusión al año en que se desarrollan los últimos acontecimientos previos a la muerte del también escultor, e introductor del “arte negro” en la cultura europea, de meningitis tuberculosa en su estudio de la calle de la Grande Chaumière, próxima al Boulevard de Montparnasse, que da nombre al barrio.

         - El auténtico gafe es la miseria -apunté.
         - Tiene razón, joven, la tuberculosis es una enfermedad que viene de la mano del hambre, y en la Europa de los años de la Gran Guerra y posteriores la había en abundancia. La compañera sentimental de Pablo Picasso por aquellos años, a la que en sus cuadros del cubismo sintético homenajea con el nombre de Eva, la primera mujer, aunque en realidad ella se llamaba Thérèse, también murió de tuberculosis por aquellas fechas… Tal vez por ello el maestro, aunque tuvo un cierto periodo de adoración al dólar cuando le llegó el éxito y se fue quitando el hambre, tanto físico como de notoriedad, acabara por apuntarse al Partido Comunista y llevar una vida bastante austera al final de su vida…
         - ¿Le conociste en persona? -le interrumpió Mariana.
         - Su casa siempre estaba abierta a cualquier artista joven, y si además llevabas el cuño de la españolidad tenías sitió asegurado en su mesa, lo que a más de uno nos vino muy bien para encontrar relaciones en Paris. Y eso deja huella, así que estáis invitados a lo que gustéis tomar.

martes, 15 de mayo de 2012

13. DE CÓMO CADA 1º DE MAYO SE CONVERTÍAN EN UNA KERMESSE HEROIQUE ATOCHA Y ALEDAÑOS.


         Las manifestaciones públicas reivindicativas, así como los sindicatos de clase y los partidos políticos estaban prohibidos. La llegada masiva de turistas, que suponían la entrada en el país de buenas divisas, había producido que en el ámbito de las costumbres públicas se hubiera producido una cierta apertura, esto también abarcaba a la Cultura y las Artes en general, y al cine en particular, pues aunque la primera atracción fuera el sol y las playas, también había un cierto grupo bastante notorio, que además de la consabida visita al Museo de El Prado, quería disfrutar de unos espectáculos similares a los que tendría en su país de origen, los cines de Arte y Ensayo cumplían esta función de una manera perfecta, pues como además se proyectaban las películas en versión original, como suele decirse: “miel sobre hojuelas”. Pero en lo referente a las libertades públicas de reunión y manifestación los estamentos seguían prohibiendo todo lo prohibible, y los sindicalistas acostumbraban a aprovechar fechas muy señaladas como la Conmemoración del 1º Mayo, para pedir mayores libertades, aún con el riesgo de perder la suya propio y llevarse un batacazo proporcionado por los agentes del orden.

         Como la sede central del llamado “Sindicato Vertical” -extraño espécimen ideado por calenturientas mentes de Régimen, en el que se quería agrupar en un mismo cajón de sastre a obreros y patronos-, se encontraba ubicado en un precioso edificio, obra de los arquitectos Cabrero y Aburto, que, como es inmenso, en la actualidad alberga al Ministerio de Sanidad y, todavía, le queda sitio para ser sede del sindicato Comisiones Obreras -en teoría de adscripción comunista y en la realidad sindicato de servicios-, y está situado cercano a la Estación de Atocha, las octavillas y demás panfletos, convocaban a reunirse en los aledaños de la estación. “A las doce en Atocha”, era la consigna que se repetía año tras año, invitando a la convocatoria.


          Cuando la víspera, camino del 93, me encontré con Pedro Francisco en la boca del metro de Tetuán, controlando que los panfletos que había arrojado, lanzados al aire para que quedaran bien esparcidos, eran recogidos por los usuarios antes de ser retirados por el servicio especial de limpieza que el poder gubernativo montaba al respecto para que no se difundiera la convocatoria, recibí la invitación de forma verbal.
           - Espero verte por allí mañana…
         - Arriesgas demasiado, amigo, ¿quién te dice que cualquiera de los que pasan por aquí no es de la Brigada Político-Social y te detienen por distribución de propaganda subversiva?
         - Me encontrarían limpio, no llevo un papel encima, sólo corro peligro en el momento de traerlos y lanzarlos, y ya procuro que en ese momento esté la calle despejada.
         - Tu verás, pero hasta que no acabe la Carrera no podré ser tu abogado defensor -bromeé.
         - Podríamos quedar e ir juntos -propuso Pedro, sin atender a la broma.
        - He quedado con un amigo de la facultad para ir a la matiné del Bellas Artes, a ver una película que parece interesante: “La Kermesse Heroique”, mejor harías en acompañarnos y dejarte de líos.
         - ¿Estás seguro que tu vocación es ser abogado laboralista?
         - Ya llegan los de la limpieza, mejor nos apartamos de aquí…
        - Sí, como están entretenidos por aquí, cogeré otro paquete y repetiré la actividad en el metro de Estrecho…




         La Kermesse Heroique, conocida también como Carnaval en Flandes, es una coproducción franco-alemana de 1935, por la que su realizador, el belga Jacques Feyder, recibió en el Festival Internacional de Venecia el premio al mejor director. Es una comedia, que a pesar de estar rodada en blanco y negro, se apoya en la pintura de Jan Bruegel el Joven para mostrar el costumbrismo del Flandes del siglo XVII. En una pequeña villa, en tiempos de la dominación española de los Países Bajos, se están preparando para su fiesta anual cuando reciben la noticia de que recibirán la visita del Gobernador de España acompañado de su armada, los célebres Tercios. Cunde el pánico entre los notables y comerciantes que recuerdan pillajes y vandalismos producidos en anteriores visitas. El burgomaestre, que no es muy valeroso, aconseja a la población calma, prudencia y obediencia a los invasores, y que no se celebre el festejo. Pero su esposa, que es una mujer bastante decidida, se reúne con las damas de la población y urden una trama alternativa para que se lleven a cabo las fiestas, que es el desarrollo del film, que se convertirá en una sátira sobre la guerra, el valor y el honor.

        Por supuesto, el compañero de Facultad que me acompañó a la proyección era Dolfo, y todavía nos reíamos y comentábamos las últimas secuencias a la salida del cine cuando nos encontramos envueltos en una nube de humo y griterío por todos los lados. Por lo que se veía la manifestación había tenido en está ocasión más asistencia de la acostumbrada, y en su intento por disolverla los antidisturbios la habían ido ampliando en forma de una mancha de aceite que ya llegaba a la calle de Alcalá, y empleaban botes de humo y pelotas de goma. Queriendo evadirme de los conflictos, éstos se empeñaban en involucrarme en la lucha social…

         Cuando, tras atravesar la calle de Alcalá entre una nube de proyectiles llegados de uno y otro lado, nunca me pareció tan ancha esta calle, y subir por la calle de Barquillo, nos encontramos Dolfo y yo sentados en un banco de la Plaza del Rey, en una atmósfera limpia y rodeados de árboles, sólo se le ocurrió comentar a mi amigo:
-      Esto sí que es una Kermesse…   

lunes, 14 de mayo de 2012

12. DE LAS VARIADAS FORMAS QUE TIENEN LAS MUJERES Y LOS HOMBRES DE ENAMORARSE.



         Otro de los cines que tenía sala de baile en su sótano era el Real Cinema, emplazado en la Plaza de Isabel la Segunda, más conocida como Plaza de Ópera por ubicarse también allí una de las fachadas del Teatro Real, que más que dedicarse al teatro en sí estuvo desde siempre dedicado a la música clásica en sus variadas vertientes. Aunque la fachada principal del Real, como popularmente se le conoce, esté enfrentada con la del Palacio de Oriente, que para seguir con el juego de inexactitudes topológicas se sitúa justo al oeste de la capital. Los bloques de viviendas y oficinas que prolongan está fachada, obra también del arquitecto italiano Sachetti, como el Palacio, tienen forma de arco contribuyendo a establecer una bonita plaza barroca ajardinada, presidida en su centro por la estatua ecuestre de don Felipe el Cuarto, cuyo diseño se atribuye a Velázquez, el estudio de fuerzas para que el caballo esté en posición rampante, apoyado sólo en dos patas y la cola, a Galileo, y la realización del bronce a Felipe Vigarny.

         Bonito lugar para pasear los enamorados en un atardecer primaveral, aunque si las cosas no van bien entre la pareja, también puede ser perfecto para tener alguna disputa. Y entre Clara y yo cada vez eran mayores las diferencias en gustos y forma de plantear un futuro común.

         Salíamos de ver Mujeres Enamoradas, en el Real Cinema, una película del director Inglés Ken Russell, de 1969, basada en la novela de D. H. Lawrence, que ganó un Oscar por Glenda Jackson y rompió el tabú del cine sobre la desnudez frontal masculina. Y como tuvo unos buenos beneficios económicos puso a Russell en una cadena de películas de tema adulto que fueron tan controvertidas como exitosas, entre ellas “La Pasión de Vivir”, sobre la vida de Chaikovski. Le ayudo bastante al gran respaldo que tuvo Mujeres Enamoradas, el que se rodeara de los mejores actores que había por el momento en la isla, Alan Bates y Oliver Reed eran los protagonistas masculinos, y en los papeles femeninos acompañaba a Glenda Jackson haciendo el papel de su hermana Jennie Linden. Seguía bastante al pie de la letra el guión de la novela en el que se entremezclan las relaciones de las hermanas, de caracteres muy diferentes, con sus noviazgos con dos jóvenes amigos que mantienen una estrecha relación, en la que se deja entrever una cierta homosexualidad. Y algún otro episodio de relaciones entre parejas de su entorno para surtir de un amplio abanico de lo complicadas que son las relaciones entre los seres humanos, aunque esté de por medio la amistad o el amor. Glenda, había ganado de nuevo este 73 el óscar a la mejor actriz, con “Un Toque de Clase”, de Melvin Franck, y tal vez ese fuera el motivo de que se repusiera la inspirada en la obra de Lawrece. Llegó a ser una actriz mítica por aquellos años, hasta el punto que Julio Cortázar, entre Rayuela y Rayuela, la dedicara un cuento: “Queremos tanto a Glenda”, que constituye una crítica al desmedido cariño que tienen algunos admiradores hacia los personajes públicos, que les pueden poner en serías dificultades.

         Tal vez lo visionado en la pantalla me ayudó a sincerarme con Clara, y ella que también estaba al tanto de que algo no funcionaba bien en nuestra relación, desde hacía un tiempo, tampoco puso mucho empeño en no se consumara nuestra ruptura.