sábado, 19 de mayo de 2012

15. SOBRE COMO CUALQUIERA PUEDE HACER UNA RENUNCIA A LO GALILEO GALILEI, AUNQUE SE MUEVA.


         Uno de los más afamados “cineforum” era el de la Escuela de Ingenieros de Caminos. El edificio era obra del Arquitecto y también Ingeniero de Caminos, López Zanón, y no sabemos si era el deseo del autor que su acabado fuera así o que se le terminó el presupuesto, el caso es su interior estaba acabado en hormigón en bruto, como una obra de lo que se denominó “brutalismo”, que comenzó a tener forma por el Reino Unido de la mano de Alison y Peter Smithson, y alcanzó sus mayores exponentes por Japón, en la obra de Kenzo Tange, autor entre otras obras del Estadio Olímpico de Tokio, que opinaba que quitar adornos a la arquitectura era una manera de que la propia forma llegara más directa al corazón de las personas, un nuevo estilo de combinar tecnología y humanidad.

         Ricardo, con su emisora, a la que consagraba todo su tiempo libre, y sus estudios, era difícil que nos acompañara en nuestro vicio cinéfilo, pero hasta al más santo se le puede encontrar la tentación apropiada, ésta se presentó en forma de ciencia cuando anunciaron Galileo Galilei en el cineforum de Caminos… Porque se solía abreviar y hasta transformar el nombre de los lugares, así el Colegio Mayor San Juan Evangelista, que era popular por los conciertos de jazz que se organizaba en él, era conocido en el argot universitario como “El Johnny”…

         Liliana Cavani, una realizadora italiana que también se ha dedicado a la dirección de óperas, como La Traviata de Verdi, en la que tomó la batuta de la orquesta Riccardo Muti en la Scala de Milán, tenía su época de esplendor por aquellas fechas, tocando diversos palos desde una óptica en la que se mezclaban lo intelectualoide con el compromiso político, y que abarcaba desde una biografía de Nietzsche, “Más allá del bien y el mal” a una de Francesco de Asís, pasando por el sadomasoquismo de “El Portero de Noche”, en el que Charlotte Ramplig y Dick Bogarde pasan de víctima a verdugo  según las diferentes escenas del film.


            La que visioné aquella tarde junto a Dolfo y sus compañeros de Colegio Mayor, Pepu y Ricardo, Galileo, es una coproducción italo-búlgara, en color, que está bastante inspirada en la obra teatral homónima de Bertold Brecht.
         Se cuenta el drama de cuanto ha sufrido Galileo al oponerse a los dictados de una iglesia conservadora y oscurantista. Cavani acentúa este contraste y cuenta la historia de Galileo con fuerza expresiva y gran intensidad dramática. Galileo es profesor en Padua y está interesado por la astronomía. Inventa el telescopio y desarrolla nuevas teorías que le enfrentarán a la iglesia. Después del encuentro con Giordano Bruno en 1592 se convence de que es el sol y no la tierra el centro del universo: para la iglesia lo que dice Galileo es una herejía. Galileo, que continúa sus investigaciones en Florencia, es arrestado y procesado. Frente al tribunal de la inquisición en 1633, firma una solemne abjuración.

         Terminada la proyección y después de un interesante debate, pues el tema daba bastante de sí para ello, y además por aquí continuábamos con el nacionalcatolicismo que se había sacado de la gorra cuartelera el Dictador, proseguíamos comentando lo visionado por la Avenida de la Complutense rumbo al Colegio de mis amigos cuando nos llamó la atención una furgoneta de color oscuro que marchaba a muy poca velocidad.
         - Esos andan buscando frecuencias para interceptar emisoras -apuntó Dolfo.
         - Si te hubieras quedado en la residencia en vez de acompañarnos es posible que te hubieran descubierto la emisora -dijo Pepu.
         - Lo mismo que la Tierra la frecuencia de mi emisora también se mueve -bromeó Ricardo.

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