Uno de los más afamados “cineforum” era
el de la Escuela de Ingenieros de Caminos. El edificio era obra del Arquitecto
y también Ingeniero de Caminos, López Zanón, y no sabemos si era el deseo del
autor que su acabado fuera así o que se le terminó el presupuesto, el caso es su
interior estaba acabado en hormigón en bruto, como una obra de lo que se
denominó “brutalismo”, que comenzó a tener forma por el Reino Unido de la mano
de Alison y Peter Smithson, y alcanzó sus mayores exponentes por Japón, en la
obra de Kenzo Tange, autor entre otras obras del Estadio Olímpico de Tokio, que
opinaba que quitar adornos a la arquitectura era una manera de que la propia forma
llegara más directa al corazón de las personas, un nuevo estilo de combinar
tecnología y humanidad.
Ricardo, con su emisora, a la que
consagraba todo su tiempo libre, y sus estudios, era difícil que nos acompañara
en nuestro vicio cinéfilo, pero hasta al más santo se le puede encontrar la
tentación apropiada, ésta se presentó en forma de ciencia cuando anunciaron
Galileo Galilei en el cineforum de Caminos… Porque se solía abreviar y hasta
transformar el nombre de los lugares, así el Colegio Mayor San Juan Evangelista,
que era popular por los conciertos de jazz que se organizaba en él, era
conocido en el argot universitario como “El Johnny”…
Liliana Cavani, una realizadora
italiana que también se ha dedicado a la dirección de óperas, como La Traviata
de Verdi, en la que tomó la batuta de la orquesta Riccardo Muti en la Scala de
Milán, tenía su época de esplendor por aquellas fechas, tocando diversos palos
desde una óptica en la que se mezclaban lo intelectualoide con el compromiso
político, y que abarcaba desde una biografía de Nietzsche, “Más allá del bien y
el mal” a una de Francesco de Asís, pasando por el sadomasoquismo de “El
Portero de Noche”, en el que Charlotte Ramplig y Dick Bogarde pasan de víctima
a verdugo según las diferentes escenas
del film.
La que visioné
aquella tarde junto a Dolfo y sus compañeros de Colegio Mayor, Pepu y Ricardo,
Galileo, es una coproducción
italo-búlgara, en color, que está bastante inspirada en la obra teatral
homónima de Bertold Brecht.
Se cuenta el drama de cuanto ha sufrido
Galileo al oponerse a los dictados de una iglesia conservadora y oscurantista.
Cavani acentúa este contraste y cuenta la historia de Galileo con fuerza
expresiva y gran intensidad dramática. Galileo es profesor en Padua y está
interesado por la astronomía. Inventa el telescopio y desarrolla nuevas teorías
que le enfrentarán a la iglesia. Después del encuentro con Giordano Bruno en 1592 se
convence de que es el sol y no la tierra el centro del universo: para la
iglesia lo que dice Galileo es una herejía. Galileo, que continúa sus
investigaciones en Florencia, es arrestado y procesado. Frente al
tribunal de la inquisición en 1633, firma una solemne abjuración.
Terminada la proyección y después de un
interesante debate, pues el tema daba bastante de sí para ello, y además por
aquí continuábamos con el nacionalcatolicismo que se había sacado de la gorra
cuartelera el Dictador, proseguíamos comentando lo visionado por la Avenida de
la Complutense rumbo al Colegio de mis amigos cuando nos llamó la atención una
furgoneta de color oscuro que marchaba a muy poca velocidad.
- Esos andan buscando frecuencias para
interceptar emisoras -apuntó Dolfo.
- Si te hubieras quedado en la
residencia en vez de acompañarnos es posible que te hubieran descubierto la
emisora -dijo Pepu.
- Lo mismo que la Tierra la frecuencia
de mi emisora también se mueve -bromeó Ricardo.

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