- ¿Todavía no la has visto? - me
preguntó Dolfo.
Se refería a la película “La Naranja
Mecánica”, de Stanley Kubrik, que por aquellas fechas estaba teniendo un gran
éxito en el cine “Cid Campeador”, lo que suponía una excepción a lo habitual en
las salas de Arte y Ensayo.
- No he tenido ocasión, ando muy
ocupado con los estudios, y, además, me han dicho que se forman largas colas y
no es fácil encontrar localidades.
- Según y cómo, dado el éxito se han
sacado de la manga sesiones matinales también los sábados. Tengo intención de
volver a verla, si te apuntas el próximo fin de semana…
- No creo que pueda, hay exámenes a la
vista… y además está “la tercera palabra”: falta de liquidez. Tengo los
bolsillos más vacíos que el estómago de Carpanta.
- No me jodas, Ramón, lo mismo que el
personaje del tebeo siempre acaba por encontrar algo que engullir ya podrás
buscar la forma de encontrar algunas monedas para sacar la entrada… La película
es de Kubrik, el fenómeno que dirigió “Spartacus”…
- Y, por supuesto, en inglés…
- ¿Tu afición por el francés tiene
algún otro motivo diferente a que tu amiga Mariana esté estudiando su
filología? - bromeó Delfo.
- La estudie como segunda lengua en el
Bachillerato -le respondí sin hacer caso a su chanza.
- Doy por hecho que te refieres al
idioma y no a la de tu amiga, porque por entonces todavía no la conocías,
jajajaja -siempre igual el insensato de Delfo.
- ¡Eres insoportable, querido! -me
obligó a exclamar.
Como ya dije con anterioridad Delfo
acabó por ser un gran fiscal… y como, por mi parte, tampoco soy tan mal abogado
defensor nos acompañó Mariana a la
proyección en la matiné del siguiente sábado.
A Clockwork Orange
(conocida como Naranja mecánica o La naranja mecánica) es una
adaptación fílmica de la
novela homónima de 1962,
escrita por Anthony
Burgess. La película, que
fue filmada en Inglaterra, muestra al personaje Alex DeLarge (Malcolm McDowell), un delincuente psicópata y carismático,
cuyos placeres son la música clásica (especialmente Beethoven), la violación y la ultra-violencia. Lidera una banda de matones (Pete,
George y Dim), a los que llama drugos (del término ruso друг, amigo, colega), con los que comete una serie de
violentas fechorías. Es capturado, y se le intenta rehabilitar a través de una
técnica de psicología conductista. Alex narra la mayor parte del filme en nadsat,
una jerga adolescente ficticia que combina lengua eslava (especialmente ruso), inglés y la jerga
rimada cockney.
Los exteriores están rodados en un
barrio de Londres de una arquitectura muy moderna, para la época, con lo que el
autor quiere dar al film un cierto ambiente futurista, a lo que contribuye
también el vestuario de los actores y el diseño de los interiores. Una vez más Kubrick sigue poniendo la vista en
ese, para él, mítico 2001, que al final resultó ser, para los europeos, más una
Odisea de los Bolsillos, con el cambio a la moneda única, el euro, que hizo
aumentar el coste de los productos de una manera exponencial, que cualquier
otro tipo de aventura.
La película se caracteriza por sus contenidos
violentos (entre los que destaca la violación de una mujer con una nariz pico
de marabú, del tipo de las que se usan como máscaras en el Carnaval de
Venecia), que facilitan una crítica social en psiquiatría, el pandillerismo juvenil, las teorías conductistas en psicología y otros tópicos ubicados en una sociedad
futurista distópica. Su banda sonora está principalmente compuesta por pasajes
de música clásica, varios de ellos reinterpretados y en
ocasiones, como en el caso de los títulos de crédito, adaptados por la
compositora Wendy Carlos utilizando el sintetizador Moog.
Un plato demasiado fuerte para una
matiné sabatina, que me invitó a quedarme en casa a estudiar aquella tarde, porque
además recordé que antes de las vacaciones de Semana Santa debía entregar un
trabajo académico que llevaba bastante atrasado, de Derecho Internacional,
sobre la figura del padre Vitoria, y disculparme por teléfono con Clara para
romper con la cita que habíamos acordado la semana anterior. Ella fue muy
comprensiva con mi problema, pero un cierto tono en su voz me dio muestras de
que comenzaba a tener un cierto mosqueo respecto de nuestra relación y que algo
no marchaba muy bien.
- Puedes
acompañar a Sole y Pedro al baile, si no te quieres quedar en casa aburrida…
- Ya
veré lo que hago, comprenderás que no es lo mismo ir acompañada que de carabina
-medio bromeó.
-
Te
echaré de menos, ya nos vemos mañana, besos.
- También yo a ti, ya nos
vemos, besos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario