lunes, 7 de mayo de 2012

9. SOBRE LA NARANJA MECÁNICA Y LA MECÁNICA DE LAS NARANJAS.



             - ¿Todavía no la has visto? - me preguntó Dolfo.
         Se refería a la película “La Naranja Mecánica”, de Stanley Kubrik, que por aquellas fechas estaba teniendo un gran éxito en el cine “Cid Campeador”, lo que suponía una excepción a lo habitual en las salas de Arte y Ensayo.
         - No he tenido ocasión, ando muy ocupado con los estudios, y, además, me han dicho que se forman largas colas y no es fácil encontrar localidades.
         - Según y cómo, dado el éxito se han sacado de la manga sesiones matinales también los sábados. Tengo intención de volver a verla, si te apuntas el próximo fin de semana…
         - No creo que pueda, hay exámenes a la vista… y además está “la tercera palabra”: falta de liquidez. Tengo los bolsillos más vacíos que el estómago de Carpanta.
         - No me jodas, Ramón, lo mismo que el personaje del tebeo siempre acaba por encontrar algo que engullir ya podrás buscar la forma de encontrar algunas monedas para sacar la entrada… La película es de Kubrik, el fenómeno que dirigió “Spartacus”…
         - Y, por supuesto, en inglés…
         - ¿Tu afición por el francés tiene algún otro motivo diferente a que tu amiga Mariana esté estudiando su filología? - bromeó Delfo.
         - La estudie como segunda lengua en el Bachillerato -le respondí sin hacer caso a su chanza.
         - Doy por hecho que te refieres al idioma y no a la de tu amiga, porque por entonces todavía no la conocías, jajajaja -siempre igual el insensato de Delfo.
         - ¡Eres insoportable, querido! -me obligó a exclamar.
         Como ya dije con anterioridad Delfo acabó por ser un gran fiscal… y como, por mi parte, tampoco soy tan mal abogado defensor nos acompañó Mariana a la  proyección en la matiné del siguiente sábado.

 
         A Clockwork Orange (conocida como Naranja mecánica o La naranja mecánica) es una adaptación fílmica de la novela homónima de 1962, escrita por Anthony Burgess. La película, que fue filmada en Inglaterra, muestra al personaje Alex DeLarge (Malcolm McDowell), un delincuente psicópata y carismático, cuyos placeres son la música clásica (especialmente Beethoven), la violación y la ultra-violencia. Lidera una banda de matones (Pete, George y Dim), a los que llama drugos (del término ruso друг, amigo, colega), con los que comete una serie de violentas fechorías. Es capturado, y se le intenta rehabilitar a través de una técnica de psicología conductista. Alex narra la mayor parte del filme en nadsat, una jerga adolescente ficticia que combina lengua eslava (especialmente ruso), inglés y la jerga rimada cockney.

       Los exteriores están rodados en un barrio de Londres de una arquitectura muy moderna, para la época, con lo que el autor quiere dar al film un cierto ambiente futurista, a lo que contribuye también el vestuario de los actores y el diseño de los interiores. Una vez más Kubrick sigue poniendo la vista en ese, para él, mítico 2001, que al final resultó ser, para los europeos, más una Odisea de los Bolsillos, con el cambio a la moneda única, el euro, que hizo aumentar el coste de los productos de una manera exponencial, que cualquier otro tipo de aventura.

         La película se caracteriza por sus contenidos violentos (entre los que destaca la violación de una mujer con una nariz pico de marabú, del tipo de las que se usan como máscaras en el Carnaval de Venecia), que facilitan una crítica social en psiquiatría, el pandillerismo juvenil, las teorías conductistas en psicología y otros tópicos ubicados en una sociedad futurista distópica. Su banda sonora está principalmente compuesta por pasajes de música clásica, varios de ellos reinterpretados y en ocasiones, como en el caso de los títulos de crédito, adaptados por la compositora Wendy Carlos utilizando el sintetizador Moog.

         Un plato demasiado fuerte para una matiné sabatina, que me invitó a quedarme en casa a estudiar aquella tarde, porque además recordé que antes de las vacaciones de Semana Santa debía entregar un trabajo académico que llevaba bastante atrasado, de Derecho Internacional, sobre la figura del padre Vitoria, y disculparme por teléfono con Clara para romper con la cita que habíamos acordado la semana anterior. Ella fue muy comprensiva con mi problema, pero un cierto tono en su voz me dio muestras de que comenzaba a tener un cierto mosqueo respecto de nuestra relación y que algo no marchaba muy bien.
-  Puedes acompañar a Sole y Pedro al baile, si no te quieres quedar en casa aburrida…
-  Ya veré lo que hago, comprenderás que no es lo mismo ir acompañada que de carabina -medio bromeó.
-      Te echaré de menos, ya nos vemos mañana, besos.
-    También yo a ti, ya nos vemos, besos.

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