Como era de esperar con tanto cine,
bailes y enamoramientos varios, me quedaron colgadas dos asignaturas para
septiembre, lo que siempre resulta una pequeña tragedia, más que nada porque en
casa te ponen mala cara ante las notas negativas y además no puedes olvidarte
por unos meses de unos libros que ya comienzan a asquearte de tanto tenerlos
delante de la vista, con tanta y buena literatura como hay por leer, o por ver
y escuchar.
Porque para tragedias auténticas las
que se marcaba William Shakespeare, y algunas de la vida misma, como el asesinato
de Sharon Tate, esposa del director de cine Roman Polanski. Tan vez por ello le
diera, al director polaco, unos dos años después por llevar a la pantalla a
Macbeth, o La Ambición, porque las tragedias del clásico inglés pueden tener un
subtítulo referido a la pasión humana que las desencadena, así Otelo, o Los
Celos… Hamlet, o la Duda… El Rey Lear, o la Herencia… Romeo y Julieta, o el
Amor…
Mariana también había desaparecido de
la ciudad rumbo Francia, con ánimo de perfeccionar el idioma, en un intercambio
cultural, a pasar un mes con una familia de Paris, mientras que una hija de
aquellos pasaba a ocupar su lugar en la casa paterna. Así que, en principio,
también tenía vacaciones amorosas. Aunque con un corazón loco y en edad de
fabricar muchas hormonas tampoco duraron mucho.
Los compañeros de trabajo que solían
acompañarme al cine eran algo menores en edad que yo, y ya les conocía de años
anteriores. María Angustias, era conocida entre los colegas en tono afectivo,
como La Corti, un poco porque no era de mucha estatura y otro poco en lo
referente al intelecto, se suele ser bastante cruel en la adolescencia en
cuanto a esa costumbre bochornosa de poner mote a los componentes de una pandilla,
porque lo normal es que no se haga alusión a una virtud sino a lo contrario, lo
cual contraría en menor o mayor grado al afectado, según y hasta donde se lleve
la broma. En el caso de nuestra joven profesora, que por lo demás era muy
eficiente en su labor siempre que se le dieran las adecuadas pautas de
conducta, como era muy simpática y sociable, hacía oídos sordos a esas
alusiones y procuraba hacer la vida agradable a cuantos la rodeaban, y nunca
caminaba sola.
- Esa señora es muy mala y le va a
meter en conflictos a su marido -se refería a Lady Macbeth, en un tono de voz
que además de llegar a los acompañantes pudieron escuchar dos filas por delante
y otras dos por detrás.
- Baja el tono -le sugirió Juan Carlos,
otro compañero que se sentaba a su lado. Estábamos los tres sentados en el
patio de butacas del Cine Palacio de la Música, un precioso edificio con
fachadas art-decó ubicado en la Gran Vía de Madrid.
Algunos espectadores de las cercanías,
que parecían muy interesados en disfrutar de cómo Polanski había transformado
los soliloquios de la obra de teatro en monólogos internos chistaron pidiendo
silencio.
A mí, el tono de baño de sangre que le
había dado el director a la obra no me agradaba tampoco demasiado, todos
sabemos lo bestia que puede ser cualquier tipo de guerra sin necesidad de
demasiadas explicitaciones, así que le pregunté en un tono de voz más bajo,
pero bastante audible:
- ¿Te gustan las Brujas?
- Brujas, ¡qué horror!
- Pues de aquí a poco van a aparecer
tres en pantalla, que según el tono que se le está dando a la cinta lo mismo se
comen un niño crudo…
- ¿Se quieren callar?
- Te invito a tomar un refresco el café
del vestíbulo -y salimos.
La refrigeración en el ambigú
funcionaba a las mil maravillas así que mi amiga se fue aproximando cada vez más
mientras yo le explicaba sobre Polanski:
- Aunque nació en Paris, y buena parte
de su obra está realizada en los Estados Unidos, se le considera un director de cine
polaco. Sus primeras obras fueron en blanco y negro, entre ellas destaca Repulsión,
que te aconsejo que no veas porque tú eres muy sensible…
- Sí lo soy -y se me acercó tanto que
no pude por menos que echarla un brazo sobre los hombros, mientras seguía
explicando:
- La primera película que realizó en
color fue El baile de los vampiros, y era muy divertida…
- ¿Qué encuentras de divertido en que
te muerdan?
- Según y quienes puede ser placentero
lo de mordisquearse…
- Me estoy empezando a sentir un poco
mareada, ¿me acompañas al aseo?

¡Hombre, Román! ¿Nunca te paraste a pensar lo que puede tener en su mente una niña de 13 años? El Arte es un juego... pero cualquier juego tiene sus reglas... Las Reglas de un Juego de un director que pareces ignorar...
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